Nació en Larrañaga y Cubo del Norte, cuando Larrañaga
era de macadán y Cubo del Norte de tierra, en 1906, entre viejas quintas, y se
llamó “Almacén de los mil yuyos”, y fue fundado por Don Juan Ursi. De origen
italiano, se desempeñó como almacenero y expendedor de bebidas hasta 1937. Se
vendía solamente caña y grapa con yuyos. Se disponía de 200 clases distintas,
algunas de las cuales se fueron suprimiendo en el tiempo, porque no tenían
demanda. Vendía además cinco clases de grapa: con quebracho, guaco, naranja,
limón, y sola.
La especialidad de la casa es la caña mezclada con pitanga, aunque los gustos
se diversificaban hasta lo increíble: marcela, carqueja, cedrón, limón,
naranja, pasas de higo, arazá, alcaucil, ruda, yerba buena, palma imperial,
quebracho blanco, molle, guaco, ortiga, yerba de pollo, tutti-fruti, pata de
vaca, canela, yerba mate, son sólo algunas. La caña venía de La Habana hasta
que se creó ANCAP en 1932.
En ese entonces no había mesas ni sillas, el local era más pequeño que el
actual, todos se acodaban en el mismo mostrador de tronco. Las botellas sin
rótulo se apilaban en vetustas estanterías de madera, el piso también de
madera, sin lustre ni color, un nido de hornero acomodado en una horqueta y
algunos salchichones colgados al descuido. Enmarcado entre cuatro rústicos
troncos un certificado de la “Dirección General de Impuestos Directos –
Departamento de Montevideo Nº 1302 – certifica que Juan Ursi, domiciliado en
Montevideo, calle Larrañaga Nº 31, se halla inscripto como Detallista”,
patente que le permitía despachar bebidas.

Ha contado desde su inicio con fervorosos adictos entre
quinteros y fatigados carreros, y entre los dueños de las señoriales mansiones
del barrio, un negocio que haría la fama del lugar, convirtiéndolo en uno de
los bastiones inalterables de la Belle Epoque montevideana.
En 1937, Juan Ursi traspasó el negocio a don Vicente Oggerino y luego este a
sus hijos Arnoldo y Dante Oggerino (sobrinos de Juan Ursi) quienes continuaron
vendiendo cerca de 60 gustos diferentes de caña, además de grapa y vino hasta
el año 1977. Políticos, artistas y encumbradas figuras del deporte gastaron
sus horas allí. El escultor José Luis Zorrilla de San Martín, el Ministro
Guani, el cantor Carlitos Roldán, Peloduro, Pierre Fossey, y codo a codo,
gente de todos los barrios que llegaba hasta allí para beber una caña
balsámica.
Bebe Facio, propietario de la Farmacia Atahualpa y antiguo vecino del barrio,
nos cuenta de su juventud: “Después de la misa íbamos a Los Yuyos, primero
esperábamos la misa de 10 que salían todas las chicas y después íbamos a Los
Yuyos y tomábamos “un puchero”, costaba cinco centésimos. Era un jarro “así”
con orejones y era una mezcla de caña y no se que, era una cosa suave. Lo que
estoy contando era más o menos por el 25 o 26”.
En 1977 por “cesación de condominio” cerró sus puertas durante más de un año,
y las reabrió luego sucediéndose dos propietarios, quienes agrandaron el local
adicionando al antiguo local la casa donde vivía originariamente Ursi. Se le
agregaron además mesas y sillas y se diversificó el negocio.
Actualmente, a partir de 1997, los propietarios son José Luis Serrón y su
esposa, quienes están personalmente al frente del negocio. Se sigue vendiendo
la caña con yuyos, que tiene sus adeptos aún en los jóvenes, pero se venden
otras bebidas y se ha agregado una parrillada y un restaurante. El boliche
forma parte del circuito turístico de bares de Montevideo.
El boliche de los Yuyos cumplió 100 años en el 2006, ha sido parte de la
historia montevideana y de la historia del barrio Atahualpa. El encanto
sobrevive en el viejo piso, en sus vetustas estanterías de madera, en su
mostrador de troncos, en el nido de hornero, en la antigua patente de 1909, y
en sus puertas con medio punto de vidrios en abanico, suspendido en el tiempo.

