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Compartiendo Vivencias
De Jorge Gausachs desde New Jersey
Les cuento que se me está muriendo un amigo y lo peor es que su muerte está en mis manos.
Hace años que está conmigo y hemos compartido buenos y malos momentos,fiel como pocos, leal como ninguno y creo que esto que te estoy escribiendo es lo que le diría si pudiera entenderme.
Esta decisión de llevar a un perro a morir no es facil.
Porque a veces uno se olvida de que es solo un animal.
Porque a veces uno a dicho : cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro. Porque al entrar a la casa, la alegría de la llegada se manisfestaba por la movida de la cola que parecía un abanico y en la sonrisa que de una u otra forma uno veia en el hocico peludo y en los ojos brillantes...
Porque cuando el botija estaba aprendiendo a caminar alguna vez Orion se le pegó para que el culazo no fuera tan grande poniendole el cuerpo para aminorar la caída.
Y hoy, como todas las cosas de esta vida, a llegado el momento de decirle adiós.
Y da la puta casualidad que decir adiós es una de las cosas que menos me atraen.
Hoy ya no ve.
Su ceguera me parte el alma , como así su artritis y su sordera y entiendo a nivel racional que su calidad de vida no es ni la sombra de lo que fué cuando jugaba con el chorro de agua de la manguera , en el fondo de la casa...
Debo tomar una decisión que no se la deseo a nadie.
Queria compartir mi eulogia en Enlaces Uruguayos por si algun compatriota en alguna parte de mundo pudiera estar pasando por una experiencia parecida.
Un abrazón , Jorge
Cecilia López, una joven emigrante uruguaya desde Alexandria, Virginia. Estados Unidos.

Cuando tenía trece años mi familia decidió dejar el Uruguay, nuestro país nativo,
para venir a los Estados Unidos. Con valijas llenas de esperanza y sueños de una
vida mejor dejamos nuestra casa, nuestros amigos, y parte de nuestra familia
para comenzar una nueva vida en un nuevo lugar. Llegamos a New Jersey en una
tarde fría de invierno a donde sería nuestro nuevo hogar. Creía que era como un
sueño del cual quería despertar para volver a casa, pero sabía que era
simplemente imposible. Pero cuando la realidad se paró enfrente de mi, me dí
cuenta que era el principio de un nuevo capítulo del libro de mi vida en el cual
lo que sería escrito dependía completamente de mi.
Sentí que una parte de mi estaba aún en Uruguay. Al principio cuando
hablaba con mis amigos y les escribía, cada palabra que decía y escribía salía
con una lágrima detrás. Tenía miedo, los extrañaba, y quería regresar. Pero por
otro lado, no quería. Quería una mejor vida para mi y mi familia y de la única
manera que podría suceder era si intentaba ser fuerte y permitirme a mi misma
ver la puerta que estaba en frente de mi, esperando que la abriese. Y era aquí,
en los Estados Unidos. Tenía que aceptarlo y seguir adelante.
Decidí tomar coraje y comenzar con toda mi energía esta nueva vida
que recién habíamos comenzado. Comencé el colegio, con miedo de no ser aceptada
y de hacer nuevos amigos. Tenía miedo de no poder acostumbrarme a todas las
nuevas cosas que ahora estaban paradas en frente de mi. Encaré muchos cambios,
pero intenté mantenerme fuerte para enfrentar los retos que descubrí han hecho
mi vida significante, porque los he superado. Cada día es un reto, y es por eso
que me siento animada cuando me levanto en las mañanas porque tengo la
oportunidad de enfrentar nuevas cosas. Siempre tengo la decisión de que cada
paso que haga sea ordinario o arduo. Siempre prefiero enfrentar el difícil en
vez de lo ordinario. El último es como lo describe su nombre, ordinario, sin
emoción, sin grandes expectativas. Los retos son duros, vienen con riesgos, y
exigen trabajo duro y esfuerzo. Eso es lo que me gusta. Así es como me considero,
alguien que toma riesgos, que enfrenta retos, e intenta superarlos y tener éxito,
no me rindo ni siquiera cuando hay piedras en el camino. Si caigo, me levanto
nuevamente. Como dijo Confucio, y lo he comprobado,"La mas grande de las
victorias no está en nunca caer, pero en levantar cada vez que caemos." He caído
pero me he levantado para continuar en el camino para alcanzar mis metas.
Creo que una de las cosas más importantes como inmigrantes cuando
llegamos a un país diferente, es mantenernos cercanos a nuestras raíces. He
alcanzado pequeñas metas que me he puesto para mi misma, pero eso no hubiese
sido posible sin la fuerte conexión que tengo con las raíces que me han ayudado
a convertirme en quien soy hoy. Junto con esas raíces se encuentran los valores
que componen la persona que hoy soy. Desde el momento que deje mi país me he
mantenido en contacto con las personas que han jugado diferente papeles en mi
vida para ayudar a construir la persona en la que me estoy convirtiendo. También
intento mantenerme en contacto lo más que puedo con mi comunidad aquí. Siempre
tengo la fuerza de voluntad para extender mi mano a otros y ofrecer mi apoyo a
quien sea que lo necesite. En el camino en el cual ayudo a mi comunidad muchas
veces me encuentro traduciendo para padres Hispanos que no tienen un dominio
fuerte del Inglés. Los ayudo a establecer una conexión con los maestros de sus
hijos durante las reuniones de padres y maestros y nunca dudo hacer lo mismo en
cualquier evento en el cual este haciendo trabajo voluntario o del cual este
participando. Indirectamente ayudo a mi comunidad a mantenerse informadas de las
decisiones que pueden tener un impacto en ellos. Traduzco artículos en noticias
recientes sobre proyectos de ley y nuevas leyes para uno de los de los Delegados
del estado de Virginia y actualmente estoy trabajando en la traducción de un
manual especial con varios recursos de información y de apoyo que también
estarán disponibles para la comunidad Hispana. Todo esto lo veo reflejado en mi
vida diaria, ya que apoyo a mis padres en esta nueva vida que como familia
decidimos comenzar. También los ayudo a comunicarse con otros y a mejorar su
Inglés. Siempre siento que es lo menos que puedo hacer por ellos por todo lo que
siempre han hecho por mi.
Planeo que mi trabajo duro y mi conexión con mis raíces se mantengan
en mi camino hacia mis varias metas. Desde pequeña, ser una abogada ha sido
siempre una meta fuerte. Mientras crecí y entré en mis años de adolescencia y mi
familia y yo inmigramos los Estados Unidos, esa meta profesional se ha
convertido aún más importante para mi. Siempre he querido ayudar y guiar a otros
en sus derechos en nuestra sociedad. He decidido que quiero ser una abogada de
inmigración, para ayudar a personas con situaciones similares a las que mi
familia y yo hemos vivido, estar en otro país y saber cuales son nuestros
derechos y obligaciones. Se que el camino estará lleno de retos, que será duro,
pero el día que alcance esa meta será uno de los más felices porque podré dar a
otros, como tantos me han dado durante mi vida. Planeo mantenerme muy cerca a mi
comunidad y que la pasión de extender mi mano a otros se mantenga firme en mi.
Deseo un día convertirme en un mentor de otros que tengan que pasar por etapas y
experiencias similares a las que yo he vivido.
Ahora es mi tercer año en Alexandria. Un día en camino del colegio
hacia mi casa en el autobús, sentada cerca de la ventana decidí apoyarme en ella
y evadirme por un momento del mundo del cual estaba intentando ser parte.
Comencé a mirar hacia afuera mientras el autobús pasaba por los árboles
cubiertos de hojas amarillas. Pronto comenzarían a caer, ya que el otoño estaba
por la mitad de su estación. Me compare a mi misma con el árbol, dejando ir sus
hojas como yo he tenido que dejar ir muchas cosas en mi vida. El árbol deja ir
sus hojas para permitir el crecimiento de otras nuevas. Yo he tenido que dejar
ir amigos, familia, y cosas, también para comenzar una nueva vida. Pero en
contraste con el árbol las cosas que he dejado ir no se vuelan con el viento, se
quedan en mis raíces, en mi corazón. Pensé en mi cuando era pequeña y jugaba con
mis muñecas y era mi misma, sin preocuparme de lo que los demás pensaran . Mi
pequeño mundo parecía estar lleno de felicidad y rayos de sol. Nunca parecía
tener que pasar por una tormenta o por días grises. Pero mientras voy creciendo
y maduro más, me he dado cuenta que las cosas en la vida no son siempre tan
brillantes como cuando era pequeña. Si quiero ver el arco iris, tengo que estar
pronta para pasar por la tormenta. He tenido que pasar por momentos difíciles
que me han ayudado a demostrar quien soy en verdad. Muchas veces me han ayudado
a establecer metas para mi vida. He alcanzado algunas de ellas, pero aun tengo
muchas por alcanzar.
Tener a mi corazón siendo parte de dos lugares diferentes no es
fácil. Aveces siento que no quiero dejar ir esa parte de mi que siento que aún
está en Uruguay, pero tampoco quiero parar de dar todo mi corazón para alcanzar
lo que deseo aquí en los Estados Unidos. Ojalá que nunca tenga que estar en la
situación de tener que decidir en formar parte de un lugar o del otro. Porque
ambos lugares me han dado oportunidades, chances de conocer personas, y aprender
lecciones que me han ayudado a crecer.
Cecilia López
Carolina Spósito Desde Dover, New Jersey
Caro
VHF un uruguayo mas por el mundo
Si quiere compartir sus vivencias con nosotros escribanos a: Nesuar@aol.com