TARZÁN EN LA GRANJA

Teresita Ibarra de Roca

-Abuela, ¡sabes que encontré mi Tarzán! 

-¡Ah, sí! ¿Dónde estaba, Manuela?

-Abrí mi caja donde guardo todo el juego de la granjita y allí lo encontré.

Aquella noche, como siempre, cuando visito a Manuela, fuimos al dormitorio juntas, llegada la hora de dormir.

-Abuela, quiero que hoy me hagas un cuento hablado –así me dice cuando sus ojitos están muy cargados de sueño y no puede buscar un libro para leer.

-Te contaré la aventura de Tarzán en la granja.

Con el primero que se encontró fue con el dueño, quien nunca había visto un hombre tan alto y tan raramente vestido.

-¿Busca algo en mi granja? –le dice desde el tractor.

-Nunca estuve en este sitio, no sé como llegué hasta aquí –le habla Tarzán.

-¿De dónde viene? –pregunta el granjero.

-Vivo en la selva, me llamo Tarzán.

-He oído su nombre y ahora reconozco su vestimenta. ¿Viene a quedarse?

-No creo; no encuentro nada de lo mío, todo es extraño. ¿Puedo ayudarte?

-¡Cómo no! –responde el granjero.

Y Tarzán con su fuerza, empujó el tractor, arando en poco tiempo lo que el granjero hubiera demorado diez veces más para hacerlo.  Recogió frutas, alimentó las aves. El granjero miraba con asombro con qué facilidad lo hacía.

-¿Haces esto en tu lugar?

-No –dijo Tarzán-.  Allí solamente voy recogiendo las frutas que encuentro a mi paso, cuando tengo hambre; no necesito hacer este trabajo porque las plantas crecen solas, son silvestres. Tengo muchos animales amigos, algunos grandes, muy grandes, ágiles, que se alimentan solos y con quienes me divierto. El agua, no es como la tuya que está guardada, en la selva se extiende y corre para que todos la disfrutemos. Tengo mucha sombra y mucho sol. Tu mundo es muy pequeño para mí

-Me gustaría conocer el tuyo –dijo el granjero, pensando en todo lo bueno que le contó.

-Pues ven conmigo y lo conocerás.

Con suave voz le digo a Manuela:

-¿Te fijaste en la cajita si está el granjero?

Pero nadie me responde, miro y aquel rostro aún sonriente, navegaba en el sueño.


IBARRA, Teresita (Tacuarembó, 1935)- Maestra normal especializada en dificultades de aprendizaje, ejerció cargos en Enseñanza Primaria y Secundaria (Profesora de Idioma Español). Directora de escuela y cursos de adultos, trabajó en forma particular en Talleres de  Expresión Escrita y Oral. Poeta sensible y viajera infatigable, ha dado a conocer su obra en los últimos años manteniendo activa presencia en las ediciones de A.U.L.I. con prosa y poesía. Influyó en su inclinación a la escritura, la profesora María Esther Castrillón.


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