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SAN CONO
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HISTORIA DEL SANTUARIO DE FLORIDA
En 1882 la colectividad italiana de
Florida encomendó al Sr. Blas Aloy para que fuera a Teggiano y así
traer una reproducción de la imagen de San Cono. En 1883 ya se
empezó la construcción de la capilla en honor al Santo.
Los inmigrantes italianos habían sido
fuertemente marcados en su niñez por la devoción a este Santo,
protector, contra pestes, guerras, terremotos. Trajeron una
escultura de San Cono tallada en madera y la colocaron en una
modesta Capilla. Con excepción de la colonia Italiana el pueblo
piadoso de Florida se mantuvo indiferente hacia quien muchos miraban
como un "intruso”. Coincidente con la llegada del Santo, hubo un
movimiento sísmico que llenó de pánico a todas las personas,
tomándolo como castigo del Santo por la indiferencia mostrada, que a
veces había llegado a la burla. Desde entonces San Cono recibió
plena ciudadanía en Florida
DEVOCIONES Y CELEBRACIONES Todos los años el 3 de junio se celebra la Fiesta del Santo, en un marco religioso-popular, que convierte al Templo y sus adyacencias en una verdadera romería. Por la mañana el Obispo de la Diócesis celebra la Eucaristía y en tempranas horas de la tarde se realiza la Procesión. Siguiendo en estas Celebraciones el programa realizado casi desde el comienzo de las festividades. En esta manifestación religiosa participan los devotos más dispares.
Llega a Florida una multitud de
peregrinos provenientes hasta de los lugares más lejanos de Florida,
incluso algunos del exterior, fundamentalmente de Argentina. La
Fiesta se prepara con un novenario del que participa un nutrido
grupo de fieles. Una Comisión descendiente de los primeros
inmigrantes italianos cuida celosamente la Imagen y la Capilla.
El Templo ha sido remodelado, adornado
con pinturas que representan los milagros del Santo. Hay que
destacar los innumerables testimonios de gratitud: escritos,
cuadros, motonetas, bicicletas, guitarras, trajes de novias etc.
guardados en amplias vitrinas.
La popularidad de este santo es debida a
que es considera do como el patrono de los "quinieleros" e invocado
para tener suerte en todos los juegos de azar y en forma más general
para conseguir dinero.
Su culto en Uruguay, está oficializado
como memoria obligatoria el 3 de junio.
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Breve Historia de San Cono

Asentada sobe una colina de más de 600 metros de altura sobre el nivel del mar, se levanta la ciudad de Teggiano (o Diano) antigua ciudad de Lucania occidental, en la Provincia de Salerno, Italia.
Algunos historiadores piensan
que fue fundada por los griegos alrededor del siglo VII, antes del
nacimiento de Cristo. En esta ciudad, nació a fines del siglo XI San Cono,
hijo de la vejez y del milagro. Sus restos descansan, en la Iglesia Catedral
de Santa María, siendo ciudadano y protector de Teggiano.
Muy poco se sabe de su familia. Su padre pertenecía a la familia Indelli, de buena situación social y sólida posición económica.
Les pareció que "brotaba del seno de la madre, una gran llama de extraordinario resplandor". Consultado el señor cura párroco, sobre el significado de la "visión" aseguró que Igniva, concibiría y daría a luz un hijo, al que debía poner el nombre de Cono, quien con la santidad de su vida daría gloria a sus padres, y, a su pago natal, Teggiano. Meses después de esta visión, un niño llenó a la casa de llantos y alegría.
Los padres lo llamaron Cono, a raíz del haz luminoso, en forma de Cono, que los padres vieron en el sueño. El hombre madura en la responsabilidad y en el trabajo.Los padres de San Cono, no sólo le enseñaron a leer y a escribir. Lo entrenaron, también en todo trabajo útil para enfrentar la vida.Cono, con ojos limpios observa que su madre comienza el día con la oración, en la que agradece a Dios el descanso nocturno, le ofrece toda la actividad que realizará durante el día y, pide la bendiga.
En Teggiano se lleva una vida sencilla y monótona. Sin embargo, no eran escasas las profundas alegrías. La época de San Cono fue tiempo de graves conflictos y asperas contiendas, pero de pocas escuelas.
Gracias a la situación económica acomodada de los padres, San Cono pudo frecuentar la escuela.
Las escuelas estaban bajo la tutela de los monasterios o crecían lozanas a la sombre de las catedrales o modestas parroquias. Pese a todas esas dificultades, las escuelas fueron viveros de civilización y, caldo de cultivo de ese asombroso estallido cultural, científico, filosófico, teológico de los siglos posteriores.
En aquel tiempo, las riquezas y la gloria no se lograban con la pluma ni con la doctrina, sino con la espada. Por suerte para San Cono y para nosotros, no sentía atracción ni por la violencia, ni por las armas.
Su espíritu dulce, sensible, poético necesitaba de la cultura, como medio de la expresión personal y para vincularse con los grandes espíritus del pasado.
Creciendo en un ambiente tan cristiano, desde niño San Cono demostró marcada inclinación a la vida espiritual. Adolescente, exteriorizó gran amor a la Santísima Virgen imponiéndose voluntariamente privaciones y mortificaciones para honrarla.
En el convento el joven fue enriqueciendo su alma con el ejercicio de las virtudes.
Al alba del 3 de junio, al principio del siglo doce, dejó esta tierra para ir a gozar de la visión beatífica en el cielo. Fue beatificado por el Papa Sixto V (1585 - 1590) y "Canonizado" por el Papa Pio IX el 27 de abril de 1872. De acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus imágenes y reliquias auténticas.
Don Blás Aloy,
Miguel Dalto y con ellos otros compañeros deciden levantar una modesta
capilla en el mismo corazón de la barriada donde viven.
Solicitan a la entonces llamada Junta Económica
Administrativa, hoy Intendencia Municipal de Florida, un solar baldío de la
manzana Nº 175 para este fin.
Poco tiempo después inicias las obras.
El 3 de Junio de 1885, las modestas campanas anuncian jubilosamente, la salida de la primer procesión que se realizó en nuestra ciudad en honor a San Cono.
San Cono también
es invocado para acertar a la lotería y quinielas pero, debido a su gran
influencia "demostrada" las agencias de juego no aceptan jugadas al "número
tres" el que siempre trae suerte a los apostadores.
No obstante y conociendo el Santo de esta
prohibición, se las ingenia para de alguna manera favorecer a sus fieles más
necesitados ...