El Monumento a Artigas

En la plaza Independencia de Montevideo

 

Coincidiendo con el fin de la presidencia de Baltasar Brum, el 28 de febrero de 1923 se inauguró en la Plaza Independencia el monumento en homenaje a José Artigas. Según estimaciones de la prensa de época, más de cien mil personas desfilaron ante la escultura ecuestre en una jornada en que la ciudad se vistió de fiesta. A la oratoria encomendada al Ministro de Obras Públicas y a Juan Zorrilla de San Martín le siguió un desfile militar, acompañado por la demostración de una escuadrilla de avionetas que sobrevoló la Plaza durante las celebraciones. Ya avanzada la tarde, la Banda Municipal ponía fin a este acto inaugural ejecutando la pieza de Alejandro Maino "Al patriarca aclamo".
Según manifestaciones del periódico La Tribuna Popular, de esta manera, el país pagaba ese día "una vieja deuda". El comentario refería a los más de cuarenta años transcurridos entre la aprobación de una ley destinando una suma de dinero para la erección de un monumento en homenaje a Artigas y su efectiva concreción.

  


En 1882, durante el gobierno de Máximo Santos, se aprobó un proyecto de ley presentado por varios representantes por el cual se preveía la realización de un monumento en homenaje a quien unánimemente pasaba a ser considerado "fundador de nuestra nacionalidad". Por su relevancia en tanto nexo entre la antigua y la nueva ciudad, la Plaza Independencia fue el lugar elegido, en esta misma instancia, para el emplazamiento de la pieza escultórica.
Sin embargo, tras la colocación de la piedra fundamental el 25 de agosto de 1884, transcurrieron casi veinte años antes de que el tema volviese a concitar el interés de los gobernantes. Durante el primer gobierno de Batlle y Ordoñez se promulgaron dos leyes que pautaron avances de importancia. Por una de ellas se estipulaba el traslado del monumento a Joaquín Suárez -ubicado en la Plaza Independencia entre 1896 y 1906- a una plazoleta ubicada en el espacio anteriormente denominado Mirador Suárez, precisamente en el área abarcada por la quinta de descanso del ex presidente y político colorado. De acuerdo a la otra ley se elevaba la suma originaria destinada a la construcción del monumento a Artigas.
Este segundo impulso de la iniciativa de construcción de un monumento estuvo precedido por la convocatoria a un concurso en el que se elegiría un modelo de escultura apropiado. Los bocetos debían atenerse a los lineamientos generales esbozados por Zorrilla de San Martín en "La Epopeya de Artigas", obra que el Estado batllista encomendara a este intelectual especialmente para la ocasión.
En 1913, los miembros de la comisión encargada de juzgar el casi medio centenar de bocetos presentados, declararon obras finalistas de este certamen a los proyectos del italiano Ángel Zanelli y del uruguayo Juan Manuel Ferrari. Finalmente se optó por el Artigas de Zanelli, resaltando con especial énfasis el carácter heroico y monumental de este esbozo iconográfico.


 


No obstante, a partir del año 1916, el lugar destinado al monumento fue ocupado por la fuente luminosa Los Ríos -también llamada Cordier en honor a su autor- que, recién en 1922 fue emplazada en su actual ubicación, frente al Hotel del Prado.
En 1977, durante la dictadura militar, se le agregó al monumento inaugurado en el año 1923 un mausoleo de granito en el que se custodia la urna con los restos de José G. Artigas.


El Artigas secreto que se oculta en Maldonado

En el museo de las esculturas que inauguró García Uriburu en Maldonado se esconde el Artigas que no fue: el proyecto original, vencedor por concurso, que se instalaría en la Plaza Independencia. Los vericuetos de la historia quisieron que fuera menos festivo.


Otra historia. Esta podría ser la escultura que hoy reinara en la Plaza Independencia.

Una década atrás, el pintor argentino Nicolás García Uriburu sintió que le estaba devolviendo a Punta del Este todo lo que Punta del Este le había dado, cuando en un cuerpo del conjunto de edificios del histórico fuerte de Maldonado, a una cuadra de la plaza principal, inauguró su museo de las esculturas.

García Uriburu ya era célebre en los 60, cuando desarrolló una versión porteña del "por art" al retratar los toros de Palermo, pero su cuarto de hora más ruidoso lo logró entintando los canales de la ciudad de Venecia, en Italia, y su hazaña fue recogida por todos los medios internacionales.

El museo de las esculturas, el único en el país que ofrece una muestra de retrospección profunda ­hasta los orígenes mismos de la escultura en Uruguay, a mediados del siglo XIX--tiene el mérito indiscutible de rescatar del olvido a varios artistas nacionales maltratados por la posteridad.

Es una colección de unas treinta obras, de arte clásico y bueno. Una de ellas podría merecer un título sorprendente: el Artigas que no fue.

 

Futuro borrado

Está en el primer salón del museo, entrando a la izquierda. Es una maqueta completa del monumento al prócer supremo, que resultó ganadora del concurso que convocó el autócrata Máximo Santos (1882-1886) para coronar la Plaza Independencia. Es un Artigas bastante diferente al que finalmente ocupó la plaza medio siglo después, más alegre y triunfal, mientras saluda espada en mano.

La peana y el entorno del monumento también resultaban más festivos, con ocho leones haciendo guardia. Y tan confiable y verdadero era el concurso que el pintor Juan Manuel Blanes se aventuró a retratar la escultura y su pedestal como si ya existiese en la plaza en un cuadro que realizó por aquellos años, "La parada de Santos", que está en el museo de su nombre, en Montevideo.

Pero algo irregular ocurrió con los fondos asignados en el presupuesto para costear el monumento, el general Santos fue felizmente desbancado, y la suerte de aquel Artigas tan jovial quedó condenada: borrón y cuenta nueva con el monumento... aunque la novedad demoró medio siglo en llegar.

El escultor se llamaba Federico Soneira, prácticamente un desconocido en la historia del arte uruguayo. La ofuscación por el premio birlado lo llevó a instalarse en Italia, desde donde nunca regresó.

Fuente: La República


 

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