Mariposas de la mente, no se ven
pero ahí están, vivas, frescas, de colores,
nos
acercan los recuerdos de felicidad infinita
y también de sinsabores.

Las hay negras de desdichas y blancas que nos
recuerdan la pureza de la infancia
y las hay de mil matices que al paso de nuestras vidas
guardan todas las instancias.

Es lindo poder parar y llamar las mariposas y es lindo sentirse vivo
para poderlo contar,
me cuentan mis experiencias y recuerdan mi camino
desde la montaña al mar.

Más un día llegará en que me vaya durmiendo y en un vuelo peregrino irán en
busca de otra alma para de nuevo empezar
y del principio al final irán guardando momentos de quien una vida nueva
comenzará a transitar.

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