Muchas veces he llegado al límite del dolor corporal , humano , con el llegaba el dolor del alma cuando veía casi doblegarse tu férrea voluntad.

Del otro lado de la invisible frontera me tentaba una y otra vez una suave calidez , una dulce calma y casi me dejaba caer en ella.

Pero...como disfrutarla? de que habrian servido tus esfuerzos? como podría dejarte sola?, NO! gritaba y la calma desaparecía para dar paso al dolor que me hacía comprender que estaba vivo, que debía luchar, fue entonces cuando lo decidí, voy a vivir , voy a ganar la batalla, mi alma , mi corazón le darán fuerza a mi cuerpo y sentiré la calma , la dulzura , la calidez , sentiré tu amor.

Gracias por brindármelo sin condiciones, desde siempre, comprendo ahora que no hay límites y que si la muerte corporal nos llama un día seguiremos juntos seremos una sola cosa , un solo átomo , una sola alma en un viaje por lo desconocido para volver a vivir los dos en una misma dimesión humana este mismo amor. Te quiero!

Néstor Suárez


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