“si no dormis la siesta te va a venir a buscar el Viejo de la bolsa”

Fotografía tomada en Montevideo alrededor del año 1900
Llamado así en Argentina y Uruguay, también se lo conoce
como Hombre del Saco (España y México), Viejo del Costal
(México) y Sacoman (en spanglish, zonas fronterizas de
México)
Personaje de unos 50 años, de estatura normal y con ropas
gastadas de color oscuro, encorvado y con una bolsa de
arpillera a la espalda. Se lo utiliza para infundir miedo en
los niños (con los mismos fines que el cuco). Su origen se
fundamentaba en la mala traza de algunos mendigos,
pordioseros o trabajadores "golondrina" que por lo general,
migrando hacia donde hay trabajo, llevan todas sus
pertenencias en una bolsa, o personas sin hogar (homeless en
USA).
La palabra Linyera no deriva, como muchos creen, del
galicismo Lingerie (ropa interior) sino del dialecto
piamontés lingér que significa hombre pobre.
Un personaje estrechamente emparentado con éste es el CUCO,
o COCO cuya función es asustar a los chicos en relación a
una conducta determinada. Son seres oscuros e imperceptibles
que actúan únicamente en la más profunda espesura de la
noche. Sus víctimas predilectas son los niños y las mujeres,
a quienes agarra con fuerza de la ropa.
Es utilizado por las madres como amenaza si no se duermen,
se niegan a comer, desobedecen las órdenes de los mayores,
exploran lugares marcados como prohibidos, se entregan a
vicios solitarios o andan fuera de casa a deshora (especialmente
después de medianoche). Las acciones más temidas por parte
del Cuco son dos: devorar al niño travieso (te comerá...) o
llevárselo a un lugar muy lejano, del que no se da retorno (te
llevará).
Tiene un papel muy importante en las canciones de cuna
(nanas). La más antigua que se conozca se remonta al siglo
XVII, y se encuentra en una obra dramática, el Auto de los
desposorios de la Virgen de Juan Caxés. Dice así:
Ea,
niña de mis ojos,
duerma y sosiegue,
que a la fe venga el coco
si no se duerme
(versión
mas conocida)
Duérmete niño,
duérmete ya,
que viene el cuco
y te comerá.
Parece ser que fue el mejor referente para padres sin
imaginación a la hora de echar mano de figuras para asustar
a los niños, ya que no debía ser muy difícil encontrar algún
hombre con un saco al hombro e inventarse fabulosas
historias sobre lo que metía dentro.