El Hornero


 

Ya en los comienzos del siglo pasado
Félix de Azara se ocupaba del
hornero, y en 1835 a Darzin le llamaba
la atención profundamente.
Desde este naturalista, todos o casi
todos los exploradores v viajeros que
nos han visitado, directa o indirectamente,
han tenido que hacer con
este pájaro que se ha hecho célebre
epecialmente por su nido, citado en
todas partes como un modelo de
ingenio y de habilidad industriosa. Como
se comprenderá, muy poco y tal
vez nada nuevo podremos decir para
los ornitólogos y aficionados a esa
rama de la zoología, de modo que
nuestro objeto será vulgarizar las
observaciones de estos mismos.
Esta ave, conocida en la ciencia
con el nombre de "Fumarius Rufus".
tiene la cabeza v la parte superior
del cuerpo, las alas v la cola de color
canela, más o menos parejo, mien-
tras que el vientre es ligeramente
marrón. De este modo, desde lejos
parece un color uniforme. Su talla
es mayor que la del tordo común;
más alta y corpulenta y más fornida
por tener el pecho más ancho. No
marcha a saltos, como muchos otros
pájaros, sino a trancos. Su andar
garboso se destaca por su contorneo
acompasado con gran juego de cola,
y la cabeza, erguida, acompaña el
movimiento, levantando a cada paso
elegantemente las patitas. Activo y
andariego, camina más de lo que
vuela.
Volando, rema siempre en linea
recta, sin las subidas y bajadas de
la trayectoria ondulada de casi todos
los pájaros pequeños y de los
mismos tordos. Su vuelo es rápido,
aunque no !o resiste mucho tiempo,
porque nunca viaja, ni realiza largas
tiradas de una sola vez, sino

que se traslada de árbol a árbol o
vuela trechos relativamente cortos.
De costumbres sedentarias, vive todo
el año en los mismos sitios.
Para expresar sus estados emotivos
canta de distintos modos, y su
voz, de timbre simpático, es de una
intensidad extraordinaria. Por lo
demás, carece la particularidad de
que tanto el macho como la hembra
cantan igualmente, y como Ia
diferencia de sexos, para quien los
ve sueltos, son prácticamente nulos.
no hay medio de distinguirlos. Poseen
un canto jubiloso, a semejanza
de un repiqueteo, que. emiten especialmente
cuando construyen el
nido, cada vez que han terminado
la colocación de una porción de barro
y se encuentran satisfechos, y
cuando cesa de llover, como si con
su gritería anunciasen el buen tiempo.
Además poseen ciertos gritos
destinados a llamarse y emiten algunas
voces aisladas, "prima facie"
insólitas y extrañas, como despavoridas,
especialmente durante la noche,
cuando parecen despertar sobresaltados
y que, lógicamente, debe atribuirse
al merodeo de ratas
o de comadrejas coloradas por los
proximidades del hornito, que los
llena de pavor.
El hornero es uno de los pájaros
que primero inician los cantos de
la alborada y, como el chingólo v
el churrinche, de los que cantan al
caer la noche, cuando todo el mundo
está en silencio.
Otros cantos consisten en sucesiones
de sonidos cortos, más o menos
rápidos al principio, con una
cadencia lánguida al final, y o al contrario,
a veces comienzan lánguida y
cadenciosamente para terminar en
rápido repiqueteo de sonidos. Con
frecuencia ocurre que inician un
canto conocido, uno de los más vulgares
y lo cortan sin regla, al principio,
en el medio o antes de finalizar;
sin ninguna causa apreciable
para el observador, por lo que es de
suponer que esos fragmentos por su
empleo tan frecuente, deben tener
algún significado especial para estos
pájaros. De ese modo y por sus
diferentes cantos, esta ave posee un
vocabulario relativamente rico. Por
lo demás cantan por cualquier causa:
son muy gritones y. en ciertas
circunslancias llegan a hacerse molestos
cuando lo lo hacen en los patios
a pocos metros de las habitaciones.
Pero lo que más ha llamado la
atención en las costumbres del hornero
es la fabricación del nido. que.
como se sabe, tiene la forma de un
hornito casero, y aunque colocados
en distintas posiciones, según
las ramas, cornisas, postes, etc. en
que se encuentren, todos obedecen
en su construcción a una norma general.
Como materiales emplean barro
y pajitas; estas últimas entran
como elemento de unión de las partículas
de barro, a semejanza
de lo que hace el hombre en
la preparación de los adobes. El
animal sitúa su horito en alto, en
las horquetas de los árboles, y a
falta de éstos, en arbustos o en los postes de alambrados
y de los palos de telégrafo, en las
ruinas, en las cornisas de las casas,
etc.
Si los hornitos varían de tamaño,
más es por el volumen externo que
por su capacidad interior, lo que
depende de su colocación en las ramas,
del espesor de sus paredes v
por la mucha o poca consistencia
del barro y otras causas. La cuestión
es que todos están divididos
por un tavique medio que deja una
abertura en la parte superior, por
donde pasa el pájaro de una a otra
pieza.
El barro, ligado con pajitas, una
mezcla que seca resulta un material muy resistente,
no sólo para contrarrestar
la acción de la intemperie, sino los
ataques directos que pudieran causarle
las alimañas
Cuando viven a pleno
campo sólo pueden trabajar en la
construccíón de su homito a raíz
de las lluvias, pero los de las proximidades
de las casas aprovechan
los charcos de los patios y el barro
producido por el pisoteo alrededor
de los bebederos, de los pozos y jagüeles.
Acarrean el barro con el pico
y lo colocan trabajándolo con
las patitas, pisoteándolo, sin mirar,
a puro tacto, y como hemos manifestado,
al terminar cada remesa
cantan estrépitosamente, batiendo
las alitas. ,Y no se crea que su trabajo
resulta lento, pues si tienen
materiales en pocos dias el homito
queda hecho. Prevenimos que así como
no se nota ninguna regla en la
elección de los sitios adecuados para
construirlos y donde abundan
tantas aves, tanto hacen su hornito al alcance
como fuera del alcance de la
mano, en cornisas de casas habitables,
como en ruinas, en árboles aislados,
como en montes, en postes de
alambrado o de telégrafo; lo mismo
ocurre con la colocación de la puerta,
por más que se diga y se repita
y se haya publicado que esta se encuentra
siempre situada en una posición
contraria a la de los vientos
persistentes o impetuosos.
En este punto no se nota la menor
regIa. Los hemos observado especialmente
desde este punto de vista, v
hemos podido comprobar que las
puertas de los hornitos, en un mismo
lugar, se encuentran en todas
direcciones.
Y no podría ser de otra manera,
puesto que el tabique divisorio es
más que suficiente para contrarrestar
la acción del viento, aunque se
trate de los largos temporales del
sudeste.
Aquí también conviene señalar
que, en contra de lo que cualquiera
podría creer v de lo que todo
mundo cree, los horneros también
construyen sus hornos en el suelo.
Pero el hornito no es el nido del
hornero, sino la habitación donde
lo construye; es decir, aquel está
dividido en vestíbulo v dormitorio,
y es en el, último donde hace su nido,
con los mismos elementos que
los otros pájaros. utiliza el mismo
hornito, mientras por cualquier accidente
no se destruya, pero en cada
postura renueva el nido.
La hembra pone 5 huevos de color
blanco, pero de ordinario no
cría sino 3 pichones, rara vez 4.
Los alimenta con insectos arácnidos,
y como éste es el género de alimentación
de los adultos, este animal,
durante toda la vida, resulta muy
benéfico para la agricultura. Por esta
circunstancias los hortelanos nunca
los persiguen, ni los muchachos
de campo los molestan; sólo los
hondean algunos grandulones "puebleros"
y ciertos cazadores metropolitanos.
. . Lo realmente interesante
es saber que esta ave es respetada
tradiciónalmente v en las escuelas,
más que nada, por servir de
ejemplo de constancia y de labor se
les hace, casi a diario, una campaña favorable. El resultado es que
este pájaro abunda mucho: se le
-encuentra en todas partes, inclusive
en las plazas y jardines de la capitaL
Se domestica fácilmente; pero como
en estado salvaje son tan mansos
y resultan tan vulgares, muy pocos
son los que los tienen en cautividad.
Además, a carne picada solamente,
concluven por enfermar de
las vías digestivas y sucumbir en
poco tiempo.
Hasta ahora, si el hombre no lo
protege, tampoco los molesta. Sus
verdaderos enemigos son las distintas
alimañas; pero el peor de todos
resulta el gorrión, que, con increíble
tenacidad, los incomoda con el
objeto de robarles la morada.
No obstante esto, los horneros se
reproducen en todas las partes, v
hasta la fecha, en vez de disminuir
como tantos otros pájaros, han aumentado
en forma apreciable. Sin
duda, con la densificación de la población
de la campaña se han destruido
a sus enemigos naturales, favoreciendo
de esa manera su multiplicación.
El señor Juan B. Daguerre anota
las siguientes observaciones sobre
la forma de construir el nido v otras
particularidades del hornero:
A principios de abril y después de
alguna lluvia empiezan la labor de
construir su horno.
En esta época ya lucen su plumaje
nuevo, y como las parejas (el macho
y hembra) son permanentes eligen
los sitios donde construirán su
nido.
El fijar el sitio donde han de
ubicar el nido es motivo, en ocasiones,
de interesante coloquio entre
el macho y la hembra, pues aunque
su canto no sea muy melodioso,
tiene este pájaro diversas voces para
expresar sus diferentes estados de
ánimo ya sorprendido, irritado,
amoroso, satisfecho, etc.
El lugar que va a ocupar el nido
requiere un espacio suficientemente
libre para construir la bóveda,
aunque en ocasiones construyen
nidos aplicados a ángulos de paredes
o vigas de madera: cerrando con
barro sólo los espacios libres, quedando
éste cortado por varios planos.
La construcción del nido se divide
en tres partes distintas: 1o, el
basamento: 2o, el lomo o cúpula,
y 3°, el tabique.  
La primera parte que se construye
es el basamento.
Si es sobre una superficie plana,
suponganlo, la más simple, por
ejemplo: el extremo de un poste de
alambrado, lo forma con un circulo
de barro que desde ya forma
la pared de la cúpula, pero si es una
rama horizontal coloca
el barro en los dos lados de ésta
hasta formar un disco de forma
cóncava.
En este punto de la construcción
es cuando se determina la dirección
que ha de tener la entrada. Cuando
el horno es amurado a una rama
o superficie cualquiera, la entrada
casi siempre está en el lado opuesto,
pero cuando el nido es libre v
a veces en el caso anterior también,
la dirección de la entrada está
determinada por el rumbo de la
llegada del pájaro con los materiales.
El rumbo de llegada en ocasiones
está determinado por la dirección
del viento el día que empiezan
la cúpula. El pájaro trata de
llegar de frente al viento.
Hecho el basamento elevan la pared
del semicírculo, siempre más
alta frente al sitio de llegada, el
que será al final de la entrada.
Como el pájaro coloca los materiales
desde el centro del basamento
y en círculo, forma con su
cuerpo dos radios y a medida que
se eleva la construcción se estrecha
en la parte superior hasta cerrar la
bóveda, quedando abierta a un lado por un espacio en forma de ojiva.
Cuando llega a este punto la construcción,
entra en su tercera fase: el
pájaro va no trabaja de frente al
nido, sino depile su interior, mirando
hacia afuera, y es cuando,delermina
 si la entrada será derecha o
izquierda (se entiende mirando al
nido del lado de la entrada, si ésta
queda a un lado u otro del centro
 Parece que en esto el pájaro
no tiene preferencia y elige el lado
de pared que esté más fresco
para empezar el tabique. Este es
construido cerrando la ojiva en espiral
hacia adentro y el borde en
dedil  formando la cara del nido
y la galería.
La parte interior del nido es lisa,
siendo emparejada a picotazos
cuando el barro es fresco; la exterior
es rugosa  porque queda el barro
en la forma que es aplicado, sin retoque.
Como ya hemos dicho: el nido del
hornero es usado por su dueño para
una sola postura; hecha la cual
lo abandona; pero es aprovechado
por otras especies de aves, especialmente
por la golondrina (Prognetapera)
que llega en la primavera
cuando ya los pichones de hornero
están criados. Esta especie de golondrina
nidifica únicamente en estos
nidos y a veces espera hasta que
su dueño lo desocupe para habitarlo
 si su posesión no es disputada
por otras especies, especialmente
por el gorrión (Passer domésticos)
o por los mixtos (Sícalis Pelzelni).


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