Alguien preguntaba por mi y yo no estaba, al regresar le contesté de esta manera:

Estaba en mi niñez querido amigo, me posé en la cometa y me vi abajo, felíz, aferrado al piolín, mirando al cielo; me bajé por la cola de corbatas viejas que mi padre ya había deshechado, también a el lo ví llegar, pintún el viejo y bien trajeado.

Escondido entre las ramas de la vieja higuera pude sentir aquel beso y el abrazo que le daba al botija que yo fuí.

Los dejé que se alejaran lentamente, que tentación higos maduros! no resistí y comí algunos, luego sentí mis manos pegajosas y la leche de aquellos deliciosos frutos me empezó a dar picazón, recordé que desde lo alto de la higuera estirandose un poco aquel botija se trepaba a la azotea, vi la pileta donde mi madre solía lavar la ropa, aquella blanca leche se secaba y picaba, sin pensarlo dos veces di el salto y allí estaba, me enjuagué con el agua fresca y clara y me sentí felíz, como mas joven.

Podía ver el mar y respiré profundo, la flor del pajarito, el alambre con sábanas tendidas, la claraboya abierta y abajo, en el patio, la mesa preparada; mi madre en la cocina daba vueltas, llegaron mis hermanas, después los vi comer mientras charlaban y vi al botija decir algo bajito al tiempo que sus ojos me miraban, luego siguieron en calma conversando y me sentí felíz de verme y verlos.

Así llegó la tarde y jugué desde lejos con amigos, saludé a los vecinos en silencio, fué llegando la noche, debía irme, lento, muy lento, casi sin ganas emprendí el vuelo, me detuve de nuevo en la higuera para mirar atrás por un instante y ahí estaban todos! mis padres, el botija, mis hermanas, pero eso no era todo! tíos, primos, sobrinos, mi abuela, los vecinos, los amigos, me saludaban con las manos, sonrientes y hasta el perro saltaba alegremente y sentí que el botija me gritaba desde abajo: -veterano, volvé cuando quieras, mañana voy a remontar la cometa nuevamente!

Entonces, hoy, aquí, se que mi padre vive en mis recuerdos, se que mi madre aún me tiene cerca y se que el veterano adusto y serio también es un botija y soy felíz.

Néstor Suárez - agosto-2005


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