Irineo Leguizamo

www.EnlacesUruguayos.com

2002 ~ 10 años difundiendo nuestras raíces ~ 2012


Roberto Bianco


CON EL TERMO ABAJO ‘EL BRAZO



Por. Roberto Bianco

En este país tan nuestro, tan chiquito (donde siempre cabe otro), generalmente las influencias de otras culturas nos llegaron tarde, prácticamente cuando ya perdieron actualidad como tales en su país de origen. No todas ¡claro! algunas sobrevivimos el arte, la religión, las noticias, la música etc. etc.
Entonces nosotros cada uno de esos elementos la adoptamos, las recauchutamos, le cambiamos la cara, les disimulamos las abolladuras, las alisamos, lo atamos con alambre, le dimos una mano de laca, las semi-habituamos a nuestras costumbres y ahí quedaron, como nacidos.

Con esta clonación de etnias permutadas, salimos a recorrer a patacón(1) por cuadra las ciudades del mundo. Era en los difíciles tiempos del desbande, cuando no quedaba otra alternativa que el exilio, para peor, además de andar con la identidad forfait(1) falto de muchas cosas), escasos de indicios de identidad-autóctona, ya que nuestros indios no nos dejaron ni rastros de obras artesanales o piezas musicales para chiflar (aal menos) o alguna referencia, para mandarnos la parte y decir por ahí, que tenemos orígenes. Unas boleadoras y puntas de lanzas de piedra, que cada medio siglo aparecen desparramadas en alguna urna de cristal, No da!.
Una morondanga de historia indígena, que nos duele por su holocausto final. Pero toda escasez tiene su ley de compensación, la alegría de ser quienes inventamos el mate. ¡Que te queda Introzzi!.. Táa!

La inventamos nosotros, por que fuimos sus introductores en el mundo, no precisamos de espiches publicitarios, ni de multi-campañas internacionales, fuimos los propios expositores de nuestro producto, de ahí que, las milenarias culturas, las sociedades ultra-vanguardistas, así entendieron esta simbiosis de uruguayo con el mate.

Esto quiere decir que en la practica de las ciencias aplicadas del matero empedernido, ilustra una cultura infusión al y lo demostramos con orgullo, cuando aparecemos en cualquier foto que nos sacan en alguna plaza del mundo “estatuados”, postura de prócer, luciendo vestidos típicos, pantalones vaqueros, champeones Adidas, el termo abajo ‘el brazo, una sonrisa gardeliana y levantando el mate (con la derecha), como un trofeo.
Su carácter folklórico se ha establecido como costumbre regional, parte de nuestra identidad o cultura. Después de largar la teta, nos prendimos a la bombilla. Nuestros tatarabuelos hicieron lo mismo y nuestros tataranietos lo harán igual, sorberán con deleite esa infusión diurética que estimula el “Yo” uruguayo.

Tuvieron que ser los de afuera que nos descubrieran como destacados tomadores de mate. Si habrá sido de importante (más que el asado, el dulce de leche y la murga uruguaya), que los porteños de Buenos Aires, por
única vez en la historia de nuestro intercambio cultural, adoptaron la costumbre de tomar mate “con termo abajo ‘el brazo”. Tuvieron que aparecer imitadores para que le diéramos real importancia a esta costumbre tan “yorugua” según ellos. Diga que tomando mate nunca nos ataco el tic de hacer el ridículo, ni sentado en un banco de Peatonal Florida o caminar por plaza Lezama de Buenos Aires, como lo hacia don Jorge Luís Borges, del bracete de Ernesto Sábato o Mujica Laínez chamuyándole al oído el enciclopédico favor de sus reumas metafísicos o sentados en un mullido sillón del centenario Café Tortoni, nos agarró la madrugada mateando solo, mientras en otra mesa Julian Centeya, chamuya para quienes lo quisieran escuchar su lírica lunfarda, en tanto a su costado, dos javies(3) lo fichan(4) de reojo, tomando té.

Nunca creímos haber echo el ridículo tomando mate en el lugar de la tierra que estuviéramos, talvez porque llevamos puesta como un escudo nobiliario, nuestra identidad de materos, eso también (mal le pese a muchos), lo heredamos de los inmigrantes, que no se avergonzaron nunca de su caripela pecosa, su nariz de frutilla, su gorra ladeada, su risita de arcángel, su jerigonza cocoliche, que sirvió para darle letra a los primitivos saineteros y letristas de tangos que solo habían aprendido que las pilchas de las minas empezaban y terminaban en percal.

Nada de eso los hizo avergonzar, era otra vergüenza la que traían escondida muy debajo de su sonrisa taciturna y que a veces los hacia bajar la cabeza para esconder un sagrado dolor, que solo pudimos entender, quienes como ellos, alguna vez, tuvimos reencontrarnos con nuestra identidad agredida, con miedo y hambre, fue cuando elegimos, tomarnos el buque y mandarnos mudar.

LUNFARDISMOS

(1) patacón: (lunf.) Como no tenia ni un peso duro (de la antigua moneda rioplatense)
ni monedas para el ómnibus, se fue a pié.
(2) forfait: (Fr.) Comúnmente se dice andar en la yaga. Sin un peso. Falto de todo.
(3) javies: (vulg.) Afectivamente vieja al revés.
(4) fichan: (pop.) Lo registra, lo mira fijo, lo sigue con la mirada sin perderle la pisada.


Un agradecimiento enorme a Roberto Bianco por permitirnos compartir el sentir ciudadano de sus versos expresados de forma magistral.

Recomendamos visitar su Blog: http://www.deliberycultural.blogspot.com


Regresar a Roberto Bianco    Regresar a Enlaces Uruguayos