Como se fundó Soriano



 
El pueblo más antiguo, por su permanencia, de esta Banda Oriental, es, como se sabe, Santo Domingo Soriano, que, aún cuando en la remotísima época de su fundación no pertenecía a la jurisdicción de Montevideo, pero que vino después a ser rama del tronco de esta Banda, nos excusará si lo injertamos en Montevideo Antiguo con sus nidos de cotorra y los cimarrones que en aquellos tiempos campeaban allá por sus respetos.

Siquiera, en memoria de haber sido la primera reducción de indios bárbaros catequizados por Fray Bernardo de Guzmán en aquel paraje, embestiremos una parola respecto a cómo se fundó Soriano, allá por los años 1660 y tantos.
Entre papeles viejos, muy viejos, de esos que por inservibles, la generalidad arroja, a la basura, encontramos uno del año 1787, curioso en verdad, y nadita menos que del Ayuntamiento de Santo Domingo Soriano, al Gobernador e Intendente General, relatando el cómo se fundó Soriano.
Nos alegramos del hallazgo, y quisimos hacer partícipes de su contenido a los lectores de Montevideo Antiguo, si la carreta no nos apretaba en el camino.
Y ahí va la copia del viejísimo papel, que nadie leerá con más gusto que don Saturnino, si es que cayese en sus manos.
Sepamos el porqué, dirá el benévolo lector. Porque fue el que a fuerza de trabajo y de paciencia tuvo el mérito de escarbar y escarbar en el paraje del enterramiento de los indios de aquel tiempo, que pertenecieron a la histórica reducción de Fray Guzmán en la primitiva de la Isla de Yaguarí, llamada después del Vizcaíno, y extraer del escarbamiento a lo tucutucu, algunos vestigios mortales de aquellas razas prehistóricas, para servir de muestra o estudio en la gran Exposición Histórico-Americana de Madrid, con ocasión de celebrarse el 4? centenario del inmortal Colón, descubridor del Nuevo Mundo.

"Señor Gobernador e Intendente General. – Ponemos nosotros los de este Ayuntamiento, en nota a V. S., que este Real Pueblo de Santo Domingo "Soriano se fundó treinta años después de la fundación de la Capital de Buenos Aires, y su principio fue del modo siguiente: Habiendo venido un religioso de Santo Domingo a anunciar la palabra de Dios a los infieles, redujo a pueblo una nación" llamada charrúa, y catequizándola otro religioso, como les prohibiese varias supersticiones, el cacique y todos sus súbditos, en una noche se sublevaron y remontaron. Distaba poco más de una legua otra nación llamada chaná, y el cacique de ésta advirtió por la mañana que el religioso estaba solo, y ya tocado de Dios, le visitó, y le preguntó la causa de su soledad en lengua charrúa (que ya el religioso entendía).
Respondió dando relación de la causa, y el cacique se ofreció a seguirle y catequizarse con sus indios, los que seguirle quisiesen. Vuelto a su toldería, les habló en su natural lengua chaná (que hasta hoy los patricios la conservan) el razonamiento siguiente: "Hermanos queridos míos: el religioso que instruía a los charrúas, nuestros aliados, ha quedado solo, y esta gente se ha rebelado. Yo, que deseaba ser instruido como ellos, no os he querido manifestar mi deseo, temeroso de la contraria resolución vuestra; pero hoy me determino a seguir a este Padre con los que quisieran acompañarme, advirtiendo que el que no haya de perseverar se quede o se vaya donde se han ido los charrúas; y callando, respondieron todos que querían seguirle. Este mismo día mudaron su habitación donde está el otro religioso, quien, a pocos días, se embarcó con el cacique y los indios más principales para la ciudad de Buenos Aires, presentáronse ante el señor Gobernador (que no se sabe quién entonces era), proveyóles de ropa, sal, yerba, y en nombre de S. M. (que Dios guarde) les concedió licencia para hacer su población.
Esta relación que a V. S. participamos, es, en instancia, la tradición que los naturales tienen, y cuentan, según sus ascendientes, que en dicha lengua chaná se explicaban.
Escribió dicho Gobernador a S. M., quien concedió a este pueblo el título de Real Pueblo, con otras muchas excepciones y privilegios, los que en un incendio se quemaron, como adelante se dirá...

Firman este memorial en el Real Pueblo de Santo Domingo Soriano en el año 1787. - José de Navas - Carlos Gutiérrez-Patricio José Gadea- Andrés Palacios - Manuel Campelo – Simón Vicente Salado – Mauricio Bla'

AL DOCTOR SATURNINO A. CAMPS

ISIDORO DE MARIA
Montevideo Antiguo – Tradiciones y Recuerdos

 

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