EL SAPO Y LA RANA

Un día se encuentran
al borde del río,
el sapo y la rana,
de verde los dos.
El sapo le dice
con ojos de amor:
-¡Qué linda pollera,
qué lindo mantón!
Si usted lo quisiera
feliz sería yo.
Ofrecerle puedo,
señora, turrón,
mantilla de seda,
pañuelos de olor.
Por casa tendría
nenúfar en flor,
manteles bordados
con mucho almidón.
Sería princesa
de aquel, mi torreón,
iría del brazo
de éste, su señor.
Usted con sus perlas
y yo de reloj.
Su canto sería
mi luz y mi sol.
Acépteme, rana,
que soy de valor
y sapos tan ricos
no hay en la región.
La rana se mece
como un tornasol,
al sapo se acerca,
le toma el bastón
y oronda le dice:
-Aquí sólo falta,
pues, la bendición.
Iremos al prado
para la ocasión,
tendremos padrinos
y dama de honor;
yo tendré por toca
un gran peinetón
y el novio levita
de negro color.
Por altar tendremos
la azucena en flor
y toda la fiesta
será una emoción.
Y así se casaron
la bella ranita
y el sapo cantor
y hubo bombones
y cantos y arroz.
DÍA DE PESCA

Hoy iremos a la playa
a pescar en la barcaza,
dejaremos en la orilla
la red al cielo tendida.
Y al regreso de la pesca
mezclaremos nuestras risas
con los sueños que dejamos
que colgaran de la brisa.
EL SOL Y LA LUNA

El sol despidió a la luna
con su gorro de aceituna
y al relumbre que ofrecían,
del rocío, las naranjas,
dijo el sol: -Señora Luna,
esta tarde he de esperarla
al borde de la laguna.
Pero la luna iba a un baile
y al sol contestó airosa:
-¡Hoy no vendré hasta la una!
LAS VOCALES

A, e, i,
o y u,
las vocales
son así.
Las palabras
necesitan
de su juego
para hacer
el mensaje
de las flores,
su fragancia,
su candil.
Son obreras
del lenguaje,
princesitas
del color,
mariposas
del idioma
las vocales
todas son.
EL ÁRBOL

Cuando veas un árbol,
siéntelo tu hermano,
sin él no tendrías
la lumbre en invierno
ni sombra en verano.
Por su tronco oscuro
años ya pasaron,
años que sus ramas
débiles estaban
y el rigor del viento
quiso arrebatarlas.
Cuando era pequeño
quemaba el invierno
sus gajos más tiernos
y él lo soportaba.
Pero hoy ha crecido,
su fruto te ofrece,
los pájaros hacen
su nido en las ramas.
Cuando veas un árbol,
siéntelo tu hermano,
un día será
tu cama o tu silla,
tu barco o tu puerto,
tu cofre o ventana,
quizás tu guitarra.
Cuando veas un árbol,
siéntelo tu hermano,
no dañes su carne,
no hieras su alma,
su sangre es la savia
que vuela en las ramas.
RONDA DE LAS ESTACIONES

Don Verano de amarillo
aparece galopando
por enero que ya empieza
con su fiesta el nuevo año.
La arena se pone alegre
y a los niños les regala
su piel de azúcar molida
que en castillos se desgrana.
Es el tiempo de la risa
y la paloma temprana,
mariposa que despliega
su color en mi ventana.
II
El sol calienta las viñas
que en Otoño nos regalan
las sabrosas amatistas
que serán vino mañana.
Y así como nos da frutas,
las hojas también nos da,
que en oro y grana danzando
todas juntas se nos van.
El árbol se queda solo
vestido de chocolate,
por su tronco sube el sueño
que es pirueta entre las ramas.
III
El Invierno despacito
su valija de frío abre
y a la mañana en los campos
un manto blanco se hace.
La hormiga busca descanso
de las noches que su espalda
es un arco dividido
por el peso de su carga.
Es la época del año
que el sol más lejos está
y el viento y la lluvia cantan
por no ver su soledad.
IV
De pronto setiembre llega
con su traje pescador
de sueños y de amapolas
que le dan su corazón.
La flor airosa se yergue
desde el tallo y su color
y toda la tierra queda
prendida en su resplandor.
Es Primavera que agita
entre su ropa los brazos
y en su pecho ya repican
con mil campanas los pájaros.
LA TORTUGA QUE TENÍA

Yo tenía una tortuguita
verde jade, verde mar.
La lechuga ella comía
y le gustaba pasear.
Pero en invierno dormía
los tres meses sin parar
y del sueño ella salía
con el sol primaveral.
Una tarde que llovía
ella se puso el gabán
y con su casita a cuestas
un tortugo fue a buscar.
Yo tenía una tortuguita
verde jade, verde mar.
AGUACERO

Aguacero, aguacerito,
llueve fuerte, llueve fino,
aguacero, aguacerito,
cuchichea con los peces,
hace plata con los hilos.
Aguacero, aguacerito,
cae lento, cae fino,
aguacero, aguacerito,
luz de plata, luz de vino,
este llanto vuelve trinos.
LA H

Hoy usaremos la h
y verás qué popular.
En la lengua castellana
es princesa de humildad,
acompaña las vocales,
pero calla su amistad.
Las palabras que la usan
no la dejan pronunciar,
así encontramos el huevo,
la hamaca, el hilo, el hangar,
el helado y la heladera,
el hacha, el hada y el haz;
el hierro y la herradura,
la hiena, el higo, el hinojo,
la hiedra, el hueso y el hongo,
la hormiga la lleva a cuestas
y aunque parezca gracioso
también la usa el haragán.
LA BANDERA URUGUAYA

La bandera uruguaya la llevamos
crecida en este pecho que desata
todos los pulsos que la patria sueña.
Sus brazos de celeste y blanco besan
el astro luminoso que señala
la gloria que acostumbra nuestro emblema.
Y es el niño la flor
que a la nación entrega
el poder de la pluma y su trabajo.
Suelta, niño, tus pumas y faisanes
que en ti el Uruguay ya se revela
y en tu estirpe de amor
el Uruguay es gema
que a tus manos confía su quimera.
LA BANDERA

(Para los más chiquitos)
La bandera de la patria
es la nube que en el cielo
se retrata con el sol.
El celeste es la nobleza,
la pureza el algodón
y la corola de oro
es su más vivo fulgor.
