Mensajes circulando por internet (en muchos de los casos sin el nombre del autor) 

     

            

5 Alternativas para la Selección Uruguaya 

 

Después del desastre ante Perú, Venezuela y Colombia, no todo está perdido: tenemos 5 opciones a elegir!!

 

OPCIÓN 1: NO MAS SELECCIÓN.

En vez de convocar "seleccionados", los partidos los jueguen aquellos equipos de Primera División que vayan punteando.
Ejemplo: En la 8a. fecha (06/set.), Danubio - Ecuador; la próxima fecha puede ir Peñarol, luego Cerrito, etc.
 
OPCIÓN 2: NO FIJAR MAS EL CENTENARIO.
Nuestro coloso de cemento es la cancha más fácil del mundo. Y además la hinchada pone nerviosos a los jugadores (!!). Entonces, cuando nos toque de locales, fijemos países "neutrales", preferentemente con clima opuesto al de nuestro rival de turno.
Ejemplo: Contra Ecuador, fijemos cancha en Tierra del Fuego, contra Chile, en el Amazonas; etc.
 
OPCIÓN 3: NO PRESENTARNOSA A LOS PARTIDOS.
Dado que una derrota por Walk Over se considera perder por 2 a 0, el saldo de goles al final de la eliminatoria, será mucho más positivo que si siempre nos clavan de a 3, 4 o 5.  Además, la multa de la FIFA, por no presentarnos, sale más barata que pagar los pasajes, estadía y sueldos de esta manga de zánganos, más cada tarjeta amarilla y roja que nos sacan por partido.
 
OPCIÓN 4: SORPRESA Y MEDIA.
Como da  lo mismo perdido por perdido, hagamos concursos para que el público participe y juege los partidos de Uruguay. Así podremos realizar varios "sueños del pibes" y al menos la gente se va a llevar un buen recuerdo de jugar con la celeste puesta, viajar, etc. Y quién te dice, capáz que algún puntito arañamos!
 
OPCIÓN 5: DESAFILIARNOS DE LA FIFA
Teniendo en cuenta las edades de estas generaciones de perdedores, podríamos desafiliar la AUF de la FIFA por un período prudencial de 15 años. Así encararíamos las eliminatorias del 2022 con sangre TOTALMENTE NUEVA, ya estando jubilados todos estos pechos fríos.
 
 
 
Por último, y muy importante:
De ahora en más vamos a mentalizarnos en el remo y el ciclismo, alentando al rionegrense JOE REBOLEDO y al sanducero MILTON WYNANTS.
Atenas...Uruguay ahí vamos !!!
 
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Volvé Carrasco, te perdonamos!

21.30.- Menos mal que cené antes del partido. Me hubiera atragantado. Mi mujer me está preparando un cafecito. Mi suegra me pregunta si juega Francescoli. Por suerte las mellizas se durmieron. Qué nervios que tengo.

21.35 .- Me muero, me muero de nervios. Llegó Doña Gertrudis, una amiga de mi suegra a ver el partido. Me pregunta si juega Francescoli. ¡¿Por qué no habré ido a la sede a ver el partido?!

21.40.- ¡Vamo arriba Uruguay! Mi mujer me dice que no grite , que las mellizas están durmiendo. Mi suegra me pregunta “¿Para dónde hacemos gol?” Le pido a mi mujer que suspenda el café y me traiga una cerveza.

21.45.- ¡Fau a Pacheco! Me olvido de las mellizas y grito fuerte .¡Fau a Pacheco! Doña Gertrudis dice “es lo único que le falta al Fau ese, ha estado con todas las listas, le faltaba Pacheco nada más” No le contesto nada, me tomo otro vasito de cerveza. Tira Núñez. Se la alcanza a la hermana que está en la Colombes.

21.46.- El Cheva casi la manda a guardar. Llega otra amiga de mi suegra. No le doy bola. Mi mujer me pregunta si saludé a Doña Celeste. Le hago adiós con la mano sin sacar los ojos del televisor. Me pregunta si el peladito es el Pocho Cortés. Le digo que es Francescoli que se cortó el pelo.

21.50.- Zegarra avisa, gana por arriba y casi casi. Le pido otra cervecita a mi mujer. Me dice qué lindo que le queda el pelito así a Pacheco, a Guigoú y a García. No entiendo como hizo para ver a Guigoú. Yo hace media hora que estoy frente al televisor y todavía no lo he podido ver.

21.54.- Munúa juega a las escondidas atrás de la barrera. No creo que lo encuentren, está bien escondido. Solano la clava en un ángulo. Me confundo entre lo que pienso y lo que digo y creo que dije un disparate, algo de "Solano.. agarrame..." Me miran las tres viejas a la vez. Prendo un cigarro. Las miro como diciendo “a la que le moleste, a respirar al patio”

21.59.- Pizarro saca la pizarra y nos clava otra vez. Celeste me pregunta si los de blanco son ellos, le digo que sí, me pregunta entonces porque Lembo se las da a los de blanco. Me tomo otro vaso de cerveza y me saco la campera. Mi mujer dice que los claritos a De Souza le quedan bien. Le advierto que estoy nervioso. Le pido que se limite al fútbol. Le apunto con la radio portátil.

22.00.- Tarjeta para el Pato. Una de las viejas dice que el rubio es muy violento. Amarillo doña -le explico- el Pato Sosa no es rubio es amarillo, ¡Mire bien! Me mamo yo y usted habla pavadas.

22.05.- Munúa nos salva del tercero. Solano nos pinta la cara. Mi suegra dice que la camiseta de Uruguay es horrible. Que Fossati había pedido que le sacaran el negro. "¡Al negro Solano tendría que haber pedido que le sacaran!" le grito caliente y le tiro con un pedazo de pan.

22.12.- ¡Echan a Sorondo!. ¡Noooo! ¡Sos un banana Sorondo! ¡¿Cómo vas a escupir?! "¿Quién fue, quién fue?" pregunta mi mujer desde la cocina. "Sorondo", dice la madre. "¡Sorongo!" le grito a la más veterana y apago el cigarro antes de prenderlo.

22.23.- Pandiani se lo pierde. En España se agachaba a agarrar la cadenita, le pegaba en el traste y lo hacía. "¿En el qué?" me pregunta Doña Gertrudis. "¡En el culo, doña en el culo!"

22.25.- Termina el primer tiempo, mi mujer me dice que estoy algo nervioso. ¡Las pelotas...no sacamos las pelotas del fondo jugadas ni una sola vez!. Me ofrece un cafecito. Me doy cuenta de que es para que deje la cerveza.

22.40.- Empieza el segundo tiempo. Entra Forlán pero las visitas no se animan ni a preguntar. Están sentadas las tres juntitas pero ni me miran. Prendo un cigarro por el filtro. La mas veterana pregunta si la camiseta nuestra ahora es celeste con vivos negros. Le digo que no, que los vivos negros son los de Perú.

22.57.- Tricota. Farfán nos vacuna. Mi suegra me pregunta si estamos con diez. Le digo que sí, desde que empezamos estamos con diez. Quiere quedar bien conmigo y dice que la culpa es de la soberbia de Carrasco.

23.02.- No paramos a nadie. En la radio dicen que Aguiar hizo un gol en el campeonato de Ecuador. Volvé Cono Jesús, volvé y si ves a Liguera y a Hornos traételos también. Me saco los championes , pierdo el control, los dos, el mío y el remoto.

23.07.- Gol, goooool, golazo, Forlán nomá, Uruguay nomá. ¡La celeste nomá! Doña Celeste me pregunta si le hablo a ella, le doy un beso a las tres. Me enjuago con un buche de cerveza.

23.10.- Penaaaal, penal a Chevantón . ¡¡Cobralo bandido, hijo de una chilena, fantasma!! Me saco la camisa, cruzo las piernas porque la cerveza me invita a ir al baño.

23.25.- ¡¡Perdimos!! ¡¡Perdimos otra vez, nos vacunaron otra vez!! La vieja reventada de mi suegra dice bajito que le quedaba mejor el chicle a Carrasco que el cigarro a Fumati. "¡FO, FO , FOssati!" le grito "¡FO, FO, FO, FOsati!" le repito saltando sin camisa arriba de la silla. Se me desfonda, la cerveza vuela por el aire, las mellizas lloran, perdí completamente los controles, solo atino a gritar "¡FO, FO, FO!" Mi mujer llega del dormitorio donde intentaba hacer dormir a las niñas. Me pide que le explique la ley del orséi... yo justo tengo la radio portátil en la mano.

03.45.- Dice el abogado que alegando demencia me saca en uno días. Después del partido contra Colombia.

Marciano Durán

Junio 2004

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario a la televisión. Te hace conversar si estás con alguien y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico o entre los adolescentes mientras estudian. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse nada en cara. colorados, blancos y frenteamplistas ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los malos. Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando lo pide. Se lo das tibiecito y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando ese enanito de tu sangre empieza a tomarlo, que se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien, siempre decís, ...si querés veníte a casa y tomamos unos mates. La gente pregunta cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como tomes vos.
Los teclados de las computadoras uruguayas tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te la da, de onda o le pedís y está todo bien. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone agua caliente en el termo y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O estás muerto de miedo, o estás muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir,"...cambiá la yerba, o arreglálo un poco!" . Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente, no?. Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones mas que compartir. Ahora vos sabés, un mate no es sólo un mate...
...andá calentando el agua, que voy para allá !!

"El Chancho"

Existen personas de cuyas profesiones emana, queramos o no, un hálito de autoridad, el policía, la nurse, el Inspector de tránsito, el médico, el cajero bancario, el militar, el juez, el especialista en rayos X, la directora de escuela.
Pero ninguno ejerce su dominio sobre nosotros con tanta economía de medios, con tan parca eficacia, con tan inapelable contundencia como el inspector de ómnibus.
Bástenos mencionar una anécdota. un día que había paro en el transporte, -allá por los comienzos de los años sesenta- venía un 141 cargado con gente hasta en el techo; cierto señor cometió entonces el pecado que no se perdona: aprovechando el descenso de un pasajero, subió al ómnibus por la puerta del medio.
El inspector, que hacía las veces de guarda en reemplazo de quien estaba haciendo ejercicio de su legítimo derecho de huelga, le dijo con suma cortesía:
-Señor, si es tan amable, suba por la puerta de adelante, por favor.
A lo que el buen hombre replicó tímidamente:
-No puedo subir por adelante, y si desciendo, voy a llegar tarde al trabajo.
Entonces, el inspector anunció con voz seca y grave:
-Se avisa a los señores pasajeros que el ómnibus no continuará su recorrido hasta que el señor se sirva tener la gentileza de bajarse y subir por la puerta de adelante.
¿Cómo creen Uds. que reaccionó el pasaje? ¿Se puso en contra del inspector y a favor de su cousuario, tal como hubiera hecho de haberse tratado de un guarda?
¡Qué va! De forma unánime, apoya al inspector con expresiones de esta índole:
-¡Bajate, vó, y no compliques las cosas! ¡Por tu culpa vamos a llegar tarde al trabajo! ¿Quiere que lo bajemos nosotros, Sr. Inspector? (Así, dicho con mayúscula).
Y el blanco de tales iras se bajó, sin más ni más.
Es que los inspectores de ómnibus agregan, a su natural autoridad, la condición del misterio:
¿Dónde habitan? ¿Viven en casas o apartamentos como toda la gente, o moran en gigantescos ómnibus con el mobiliario tapizado con cientos de miles de boletos? ¿Son capaces de envejecer? ¿Hay quien osaría dirigirse a alguno, llamándolo "che, chancho"? ¿Alguna vez se quitan la gorra y el uniforme? ¿Alguien conoce a alguien que se gane la vida como inspector de ómnibus y en sus horas de descanso se vista como un ciudadano común y corriente?
No, los inspectores de ómnibus, hieráticos e inmarcesibles, son como las estatuas de los faraones egipcios: inescrutables. E imponen en nosotros una silenciosa reverencia que no admite la curiosidad ni la confianza.
¿Por qué, si no, hasta el pasajero más chúcaro y rebelde se corre sumisamente cuando golpean las ventanillas del ómnibus con su birome y ordenan, con irresistible voz de mando?
-iCórranse, señores, si son tan amables!
¿Por qué, si no, cuando suben al ómnibus nos hurgamos nerviosamente hasta el último repliegue de nuestros bolsillos buscando la pequeña tira de papel solicitada, si es que nos dice, inexpresivamente?:
-Su boleto, por favor.
¿Y por qué, si no, silo hemos extraviado, le contestamos temblando como una hoja y con un hilo de voz:
-No lo encuentro, se me debe haber caído. Espere que le pido otro al guarda, ¿si?
¿De dónde proviene el misterioso poder del inspector de ómnibus?
¿Tal vez de la imagen de un censor implacable que está en el inconsciente colectivo?
¿Quizás del soterrado terror infantil a no llegar a un destino previsto y ser puestos de patitas en la calle (dicho sea con toda propiedad) por un ser mítico que rige nuestro destino de viajeros?
No lo sabemos.
Pero el inspector de ómnibus sigue ahí. eterno, inmutable, con una imparcialidad que no conoce el odio ni el amor.
Por los siglos de los siglos.

Justino Rivero "Viterbo"

 

Nota: Algunos de estos mensajes son para ser tomados humoristicamente,existen personas que tal vez por un exeso de patriotismo se sienten ofendidas,tómelo en broma y sonría,la vida es corta.

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