Jessica
Un día desperté sumido en negra noche,
con el alma sin luz y muy cansada,
un silencioso coro de gorriones
un canto de reproche me entregaba
y mustias margaritas comentaban
te quieres poco, tal vez nada...
Amanecía sin luz en cada despertar,
y en la desesperanza la calma no encontraba,
dejando yo a mi vida, sin luchar,
al capricho del tiempo abandonada.
Una manito, un día, de una niña que a la vida asomaba
en un acto de amor infinito con la mía se enlazaba
y me entregó su luz, me inundó de calor
y en mi rostro un gesto de dolor por sonrisa cambiaba.
Hoy desperte feliz, con gorriones cantándole a la vida un himno de esperanza,
con flores que se mecen al viento en una alegre danza.
Hoy desperté feliz, del calor y la luz de Jessica rodeado,
y estando de la vida, de nuevo, totalmente enamorado.
Néstor Suárez