Montevideo del ayer, recuerdos...

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DE LA CRÓNICA A LA HISTORIA:

ACORAZADO "GRAF SPEE"

 

Por El Capitán de Navio (R) FEDERICO G. MERINO

 

 PARA el general Campos, Ministro

de Defensa, el miércoles 13 de diciembre

de 1939, día de la Batalla

de Punta del Este, fue un día luminoso.

What a glorious day" -exclamarían los

ingleses.*

Ese día. los uruguayos leyeron en los

diarios sobre la invasión de Rusta a Finlandia.

El editorial de El Día era sobre ía

importación de papas y El Diario", por

la tarde, se ocuparía del tránsito interdepartamental.

El dóiar ya empezaba a preocupar

y valia un peso 51. y la libra cinco

pesos con 95. Según aviso de una sastrería

de la calle Sarandi, un traje de medida

se adquiría por treinta pesos. En un

económico, se ofrecia una casa por ocho

mil pesos y se vendieron campos a 71

pesos la hectárea en la 4ta. sección de

Flores y a 57 pesos en la 3ra. de Rocha.

Al domingo siguiente jugarían Nacional

y Peñarol, ganando el primero y en

Maroñas se impuso en el clásico un zaino

negro. Joe Louis, cuidado por Bergueiras.

Todavía el cine no habia dejado sin público

al teatro. En el Solis actuaba Pierina

Deatessi; "Los muertos " de Sánchez se

representaba en el Urquiza; en el Artigas"

había operetas y en el "18 comedia

de P. Singerman. Los cines estaban flojos

y para peor se publicó la noticia del fallecimiento

de Dougias Fairbanks, padre,

actor y atleta famoso de la década anterior.

Los noticiarios "Fox' y Metro"

emocionaban mostrando aviones alemanes

y al general Gamelain recorriendo el

frente francés. Por lo demás, Hedy Lamarr

escandalizó con "Flor del trópico"

en el "Metro"; 'Espionaje en acción" iba

en el "Radio City" y "Cumbres borrascosas"

en el "Grand Splendid".

Pero todo esto se ha desdibujado en

nuestra memoria y los montevideanos

comenzamos a ser testigos de un episodio

de la historia mundial, cuando a las

diez y media de la noche, el'Spee" entró

al antepuerto.

Hace décadas que se libró la

batalla: pero a! ubicarla en e! tiempo

parece más lejana. No se utilizó ei radar,

ni submarinos y solamente voló un avión.

Los jefes también parecen de otra época.

Langsdorff, caudillo naval capaz y valiente,

fue un caballero del mar. Hundió

nueve barcos mercantes sin causar ninguna

baja. Antes de suicidarse, escribió

como alemán wagneriano y romántico:

Ahora solamente puedo probar con mi

muerte que los servicios combatientes

del Tercer Reich están prontos a morir

por el honor de su bandera. Yo solo asumo

la responsabilidad por la destrucción

del acorazado "Almirante Graf Spee"."1

La personalidad del almirante Harwood

se recorta de la época de Nelson, cuando

en víspera del combate, trasmitió a sus

tres comandantes: "Mi táctica con tres

cruceros contra un acorazado de bolsillo:

atacar enseguida, de día o de noche".

El radar no se utilizó a pesar de haberse

desarrollado en los cinco años anteriores

a la guerra. Algunos barcos británicos

tenían instalado el radar, pero entre ellos

no estaban los cruceros Exeter", ni

"Ajax" ni 'Achihes". A su vez los alemanes

no se dieron cuenta de las posibilidades

del nuevo invento y el "Spee" tenía

instalado uno de 14.620 metros de alcance

que se utilizaba sólo para controtar el tiro.

Es una enseñanza de la historia: para la

paz, más que para la guerra. Es sobre

deficiencias de utilización de conocimientos

científicos y técnicos por falta de

aplicación y divulgación, aun dentro de

las mismas organízaciones.

El Spee" zarpó de Alemania unos días

antes de iniciarse la guerra y poco después

inició operaciones como corsario.

Su objetivo fueron las comunicaciones

marítimas británicas y especialmente los

2.500 barcos mercantes de bandera inglesa

surcando los mares todos los días.

Además debía atraer en su persecución a

fuerzas navales enemigas.

El acorazado era una maravilla para

esos años. A pesar de tener poderoso

armamento, debía evitar emprender combate

con buques de guerra, por su propia

debilidad de corsario en mares dominados

por el enemigo. Se habían utilizado

dos técnicas recientemente aplicadas a la

construcción naval: el casco soldado

eléctricamente y estaba impulsado por

ocho motores diesel de doble acción y de

dos tiempos. Con la primera se ahorraba

un diez por ciento en el peso del casco y

con la segunda, en el mismo espacio y

peso, se aumentaba la potencia y economía

de las máquinas propulsoras.

Hundió nueve barcos totalizando

50.000 toneladas hasta el 7 de diciembre

en el Atlántico y en el Indico, para volver

otra vez al Océano Atlántico. Actuaba de

diferentes maneras: al capturar y hundir

al "Ashlea" (7 de octubre), no permutó

ningún aviso radiotelegrafías, para no

denunciar su presencia: pero hundió al

"África Shel!" (15 de noviembre) a la vista

del faro Zavora. en la costa africana frente

a Madagascar. para atraer sobre si, toda

la atención y persecución de los ingleses.**

Sus ojos eran un hidroavión que volaba

antes del amanecer, hasta avanzada la

mañana. El 11 de setiembre pudo continuar

navegando sin denunciar su presencia,

gracias a él. El "Spee" con un petrolero

auxiliar "AltmarK" navegaban inadvertidamente

hacia el crucero inglés

"Cumberland ' que desde Freetown singlaba

para Río de Janeiro; el avión avistó

al crucero sin ser visto y alertando al acorazado,

pudieron éste y el petrolero cambiar

de rumbo, para continuar su cacería

" *

Después de hundir al •'Streonshalh" (7

de diciembre), Langsdorff decidió dirigirse

al PSata, antes de volver a Alemania,

burlando el bloqueo inglés, aprovechando

 las noches sin (unas en el invierno del

-hemisferio norte.

Los ingleses alarmados desde el mes

de octubre, habían distribuido sus fuerzas

para capturar al corsario en diez grupos

y justo en dirección al más débil y por

supuesto sin saberlo, navegó el Graf

Spee . Harwood. comodoro de este grupo,

al enterarse del último hundimiento,

calculó que el corsario podía dirigirse a

tres zonas a Las Malvinas, pues la historia

recordaba el aniversario (8 de diciembre)

de la batalla que allí se libró en

1914 y en donde cayeron precisamente el

Almirante Grat von Spee con sus dos

hijos; o Rio de  Janeiro  o al Rio de la Plata,

para atacar al tráfico marítimo,

Harwood fue genial ai elegir un punto

en el océano frente al Plata, hacia el cua)

todos los actores de la batalla se dirigían,

como si tuvieran una cita concertada,

E! hidroavión del acorazado tenia un

defecto: el bote, al acuatizar, salpicaba

agua sobre los cilindros calientes del

motor radial ocasionando fisuras. Habia

que cambiar los cilindros y los repuestos

se agotaron, realizando el hidroavión su

último vuelo de reconocimiento el 11 de

diciembre."* Desde ese día, el Spee

quedó como ciego y Langsdorff. aparentemente

no reflexionó sobre su grave

situación como corsario. Temo que en

esa época, no éramos muy conscientes

sobre la utilidad de los aviones , comentó

un aviador del ' Exeter cuyos aviones

tampoco se utilizaron el día de la batalla , - "

A las seis y catorce minutos del día 13,

el "Exeter" avistó en el horizonte (a silueta,

aun media oculta de un barco de guerra

alemán e izó una seña! con banderas

creo es un acorazado de bolsillo' y se

avalanzó sobre el enemigo seguido de los

otros cruceros. Lo curioso es que Langsdorff,

en actitud que se ha discutido mucho,

también enfiló hacia los cruceros,

aumentó instantáneamente su velocidad

y en diez y ocho minutos abrió fuego con

sus cañones de 11 pulgadas.

Habia mar de fondo balanceando los

buques. Las olas estaban hinchadas de

sal y azul intenso en un amanecer espléndido.

Los barcos ingleses izaron medio

engalanado de combate y la brisa desplegó

los colores, cuando las estelas de los

barcos se cubrieron de espuma con la

velocidad.

Solamente hasta las siete menos diez

duró la primera fase de la batalla, la

decisiva. Fue entonces que el Exeter',

fuera de combate, puso rumbo al sur y su

comandante F. S, Bell anotó en el bitácora:

"El enemigo desaparece de nuestra

vista, hacia el oeste, perseguido por el

"Ajax" y el "Achílles".***

Hasta las ocho menos veinte, los barcos

se mantuvieron dentro del alcance de

sus respectivos cañones, entre 18 kilómetros

a las seis y veinte al iniciarse la

acción, hasta siete kilómetros y medio a

las siete y treinta en que comenzaron a

separarse. Asimismo, el "Spee" utilizó su

artillería secundaria casi sin éxito y el

mismo y dos de los cruceros ingleses

también dispararon torpedos, sin dar en

el blanco con esta temible arma.

En Alemania se analizó la batalla en

1940 y se terminó expresando que: ...los

criterios son el resultado de deliberaciones

burocráticas y no significan una crítfca

a las decisiones del comando del

" Spee" durante el combate". "El curso

de acción dice el análisis- demuestra la

gran dificultad y riesgo anormal que es

para un acorazado de bolsillo, emprender

batalla con dos o tres cruceros, aun relativamente

menores, pero que con blancos

afortunados pueden quitarle su mayor

ventaja, la inmensidad del Atlántico

. "

La persecución duró hasta el anochecer,

bien internados los barcos en aguas

uruguayas y como hubo andanadas frentea

Piriápolis y ai Balneario Solís, nuestro

gobierno reclamó ante Gran Bretaña y

ante Alemania. *

El Primer Lord del Almirantazgo le escribió

a Harwood. pocos días después;

Si todos nuestros buques hubieran sido

hundidos, de igual manera, usted habría

hecho las cosas bien... y aún si usted hubiera

hundido al Spee . no habria sido

más glorioso. ' * '

El acorazado no saldría de la trampa

que para él significó Montevideo. El viernes

se efectuó el sepelio de los alemanes

caídos en la batalla. Los prisioneros ingleses

recién liberados, estuvieron presentes

en el Cementerio del Norte y a

nadie escapó el detalle de que Langsdorff

efectuó el saludo militar, mientras todos

los alemanes presentes hacían el saludo

nazi; dando origen a rumores que el propio

Langsdorff. antes de morir, se encargo

de desvirtuar, como ya hemos visto.

Fondeado en el antepuerto, el corsario

era motivo de curiosidad; había lanchas

que cobraban por dar una vuelta alrededor

del barco y los numerosos pasajeros

podían ver las averias. Un aficionado obtuvo

históricas tomas cinematográficas.

**** Mientras, más allá del horizonte,

los cruceros, a los cuales se (es había

unido el "Cumberland". hacían guardia

esperando la salida del atribulado acorazado.

Al "Spee ' solamente le restaba munición

para mantener el fuego durante media

hora y su comandante consideró imposible

irrumpir a través de la flota inglesa

hasta Alemania; probable combatir y

llegar a Buenos Aires y como peor alternativa,

pensó en ser internado por el Uruguay.

Entonces, el almirante Raeder, jefe

de la Reichmarine", después de consultar

con Hitler telegrafió; Aprobado, si es

posible, llegar a Buenos Aires combatiendo.

No se acepta internación en Uruguay.

Consiga destrucción efectiva si el

buque es hundido".*

El domingo 17, al ponerse el sol, una

explosión conmovió la costa. Muchos habían

previsto el fin del acorazado, pero no

acertaron de qué manera esto ocurriría.

El celebrado dibujante Sifredi empezó a

trabajar ai mediodía. Dedujo que el barco

seria hundido y lo dibujó yéndose a pique

de proa y en mucho fondo, levantando la

popa intacta con pabellón alemán e insignias

con la cruz gamada. Alguien le había

sugerido de que asi ocurriría porque la

proa tiene menos flotabilidad que la popa

o el centro del barco.

Terminó su dibujo apenas el acorazado

se hundía envuelto en llamas, a cuatro

millas al sur del Cerro. E) dibujo es valioso;

resulto ser periodístico y oportuno

siendo reproducido al día siguiente por

vanos diarios del mundo; pero era totalmente

irreal, pues la popa y el centro de*

"Spee" saltaron en pedazos y su proa, en

cambió, resultó sin avenas descansando

suavemente en el lecho barroso del rio.

sin hundirse, porque no explotaron las

cabezas de torpedo colocadas allí

La tripulación del acorazado se dirigió

a Buenos Aires en remolcadores que los

esperaban. Su comandante se suicidó el

martes por la noche. Escribió tres cartas:

a su esposa, otra a sus padres y una tercera

al embajador. De tardecita le había

manifestado a los periodistas que no tendrian

 novedades hasta el dta siguiente.

Hoy los acorazados han desaparecido

de los mares. Hay tanta diferencia entre

un barco moderno de uno de 1939. como

entre uno de la época del Graf Spee" y

un nav¡o de Nelson Los cañones se sustituyeron

por cohetes, hay satélites, y un

barco es el reino de la electrónica y las

computadoras. Un destructor de 1939

costaba 5 millones de dólares y uno de

7.000 toneladas cuesta ahora 130. Y gran

parte de ese costo, lo forman modificaciones

a que es sometido mientras lo

construyen para intentar que no ocurra,

lo mismo que con el radar o con los

aviones de los combatientes de la Batalla

de Punta del Este.

Batalla porque definió una situación:

fueron eliminados los corsarios de superficie

en el hemisferio sur: los combates.

en cambio, no modifican ninguna situación

naval o militar. En todo ei mundo se

le llama Batalla del Rio de la Plata, no

obstante los no platenses la llamamos de

Punta del Este, porque desde allí el crucero

Uruguay' . trasmitió las primeras

noticias al gobierno uruguayo.

Muchos libros se han escrito sobre este

singular episodio de la guerra. Muchos

más se escribirán. El tema es neto en enseñanzas,

para la paz, para la vida. Y los

que vendrán serán cada vez más capaces

de aprender del pasado, para andar con

paso mas firme en el futuro.

El cuadro que sigue me fue útil para

escribir ei articulo, espero que le resulte

interesante, también al lector.

Notas

* CAMPOS, A.R.: Un episodio de la Segunda

Guerra Mundial en aguas

territoriales del Uruguay'. 1952,

Montevideo

** POPE. D.: The battle of the River Píate

",-1957, Londres.

*** BENNETT. G,: Battle of the River

Plate". 1974. Gran Bretaña.

**** HUERTAS BERRO, F.: Tomas cinematográficas

que el estado debiera

adquirir, exhibir y conservar.

Montevideo. 1939.


"La pequeña historia"

Un aspecto nunca divulgado en la historia de la Batalla del Río de la Plata.
La verdadera razón por la que el capitán alemán nunca pudo reparar el
acorazado en Montevideo y fue cercado por la Armada británica.

"Ponga usted el precio", dijo el capitán Hans Langsdorff en un perfecto
francés y colocó sobre el escritorio de su interlocutor un cartapacio de
cuero abierto, en cuyo interior se veía un cheque en blanco.

"De ninguna manera, en mi empresa no repararemos su barco", respondió
enfático Alberto Voulminot, también en francés, el idioma de sus ancestros.
"Véndame entonces, los materiales que necesito", pidió Langsdorff, vestido
con su impecable uniforme blanco y haciendo gala de sus refinados modales.

"Capitán, es inútil, esta empresa no sólo no reparará al Graf Spee, sino que
tampoco le venderá ni un solo elemento de los que está usted precisando",
respondió. "Ponga usted el precio, pida lo que quiera, no hay límite",
insistió el marino alemán y con su mano derecha le señaló el cheque que
minutos antes había colocado sobre la mesa del empresario uruguayo.

"No es cuestión de precio, ni de dinero, sino de dignidad", expresó cortante
Voulminot. "Señor, ¿usted sabe que yo tengo, en mi barco, armamento y fuerza
suficiente para volar la ciudad de Montevideo?".

"Claro que lo sé capitán. Pero también sé que usted es un caballero y que no
lo hará".

Voulminot se levantó de su silla y dio por terminada la reunión. Tomó el
cartapacio, se lo entregó a Langsdorff y lo acompañó hasta la puerta de su
empresa, por entonces ubicada en Rondeau y Nicaragua.

Palabras más, palabras menos este diálogo se produjo el 15 de diciembre de
1939, en horas de la tarde, en la oficina del dique Regusci y Voulminot

Desde hacía unos días, Montevideo se había convertido en epicentro de la
Segunda Guerra Mundial, luego que el buque de guerra de la Armada alemana
del Tercer Reich Admiral Graf Spee se enfrentó a los navíos de la Marina
Británica Ayax, Achilles y Exeter, en lo que se denominó la Batalla del Río
de la Plata. En el enfrentamiento, el Graf Spee sufrió importantes daños que
le impedían navegar en alta mar, además de perder 37 tripulantes.

Luego de la reunión con el capitán Langsdorff, Alberto Voulminot ordenó
redoblar la guardia del depósito del dique, temiendo que por la noche los
alemanes intentaran robar los materiales que el Graf Spee necesitaba. Desde
entonces y hasta la partida del acorazado alemán, Carlos Alberto Voulminot,
armado con un revólver y acompañado por el personal de la compañía, también
armado, se mantuvieron custodiando la empresa.

Hay historias que la Historia no recoge. Los franceses la llaman la petite
histoire. Ese es el caso del Graf Spee, de cuyo hundimiento en la costa de
Montevideo se cumplen mas de 70 años. Las verdaderas razones por las que no fue
reparado en Montevideo no figuran en los libros. Contrariamente a lo que
hasta ahora hemos sabido, no fueron las presiones ejercidas por el gobierno
británico a través de su embajador Eugen Millington Drake ante las
autoridades uruguayas, las que impidieron que el barco alemán pudiera ser
reparado. Sin dudas que esas presiones existieron. Y que se tradujeron en
que Uruguay, entonces neutral, conminara al Graf Spee a abandonar el puerto
en pocas horas.
Pero para saber las verdaderas causas de porqué el dique uruguayo que tenía
las posibilidades de realizar las reparaciones que necesitaba el Graf Spee
se negó a hacerlas, hay que remontarse a 1870, cuando en medio de su proceso
de unificación, Alemania invadió a Alsacia y en la pequeña localidad de
Colmar, hoy territorio francés, el ejército germánico asesinó al padre de
Albert Adolf Voulminot Sutter.
Fue la primera víctima de aquella guerra que costaría muchas vidas más. Con
una gran tumba esculpida por Fréderic Bartholdi (el mismo que construyó la
Estatua de la Libertad de Nueva York) es recordado hoy como un héroe
Voulminot en Colmar. Su hijo, por entonces un niño, emigró con algunos de
los familiares que sobrevivieron a la masacre de Alsacia al Río de la Plata.
Primero se afincó en Buenos Aires donde se dedicó al negocio cervecero y
años más tarde en Montevideo, donde fundó el dique.

En 1939, si bien Voulminot Sutter aún vivía, quienes estaban al frente de la
empresa eran su hijo Alberto Voulminot, su nieto Carlos Alberto Voulminot
Bonomi, entonces un joven estudiante de Ingeniería, y el ingeniero Armando
Regusci; nieto del otro fundador de la compañía.

Cuentan que al escuchar la explosión que retumbó en todo Montevideo en el
anochecer del 20 de diciembre de 1939, cuando Hans Langsdorff dinamitó su
barco a poca distancia de la costa uruguaya, Albert Adolf Voulminot Sutter
comentó: "la historia tiene sus vueltas". La vida le había dado la
posibilidad de presenciar cómo su hijo, un nieto de la primera víctima
alemana de la invasión a Alsacia, 70 años después, le había asestado la
primera gran derrota a los nazis.

Este relato fue posible armarlo gracias al testimonio brindado por una
testigo directa de aquellos episodios: la señora Elvira Iglesias de
Voulminot. 

 


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