Irineo Leguizamo

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2002 ~ 11 años difundiendo nuestras raíces ~ 2013


"El olvido nos salva de la locura", pero en dosis exageradas nos envía a la arrogante situación de los ignorantes. Prefiero acordarme porque los recuerdos son los fogoneros de la imaginación.

Jorge Luis Borges


¿Donde?

 

¿Dónde están los sabañones, dónde está el afilador y dónde el organillero que alegra con su canción?

¿Lustrabotas, barquilleros, el canilla y su pregón? 
 
¿Maniseros, verduleros, el lechero bonachón, el locutor de la radio y el negro con su tambor?
 
¿El botellero, tranvías, del almacén don Ramón? 

¿Los trompos y la rayuela, bolitas, piojo y bochón? 
 
 ¿La mancha, las escondidas y la pelota de trapo con aquel grito de gol?

 ¿El heladero y su carro, temor al cuco, cometas, la feria y su vendedor?
 
¿Los tablados, serpentinas, la murga con su color?
 
 ¿Fósforos ancla, los primus, los turismos en camión?

 ¿Juntar bichos en un frasco, los panales, la avispa con su aguijón?
 
  ¿Doctores a domicilio, tos convulsa, jarabes y la emulsión?
 
  ¿Tres cífras, la redoblona, dónde está la lotería, dónde su niño cantor?
 
 ¿Las fiestas, los cumpleaños, los reyes y su ilusión?

¿Las fogatas, los vecinos, charlas y asado al carbón? 
 
¿Maestra, escuela, liceo, pegatina y paredón?

 ¿Los Zabala, las pastillas y el Ricardito bombón?
 
¿Pepe Corvina, chalana, escollera y murallón?
 
 ¿Tramperos, mixtos, dorados, el gargantilla cantor? 

¿Navidad y fin de año, familia, sidra y turrón?
 
 ¿Dónde estarán los bohemios, Bachicha y su saxofón?

¿Los velorios, los entierros y el finado en su cajón?
 
 ¿Las noches de campamento, leyendas y el lobisón? 

 ¿Los boletos capicúas, el viejo Leyland, el guarda y aquél punguista ladrón?
 
¿El parque Batlle, el estadio y el regreso de la vuelta con su ciclista campeón?
 
 ¿Mi ciudad con sus semáforos, gente y taxis a gasoil?

¿Las "locas" de bulevar con su antigua profesión?  

 ¿Lustrabotas, colchoneros, zapatero remendón?
 
¿Los novios en el zaguán, las casas de apartamentos con su largo corredor?
 
 ¿Desfiles por 18, cabezudos, papelitos y gentes en un balcón?

¿El balero, chanta y cuarta, los saltos en el colchón?

¿Los gallegos y los tanos y aquel viejo bodegón?

 ¿Primera novia, su beso y esa dulce sensación?

 
Néstor Suárez
 

 Estos son algunos de los recuerdos que forman parte mi vida y que también están en tu corazón. Te los dedico a vos querido hermano uruguayo, si estás lejos, si estás cerca, si sos veterano o joven, y que un día todos juntos compartamos los momentos de nuestro Uruguay querido, esa es mi ansiada ilusión. 

 

 


 

Recuerdos...

 

De Betty Alter  (Desde Argentina)
Montevideo, 1953....Andes y Canelones
Apenas el sol bajaba las prostitutas de la zona comenzaban a pasear, en esa esquina hasta la calle Maldonado, dando la vuelta a la manzana.
Había una morocha con un cuerpo despampanante. (Vivía en Rió Branco y Maldonado) muy buscada por los hombres y otra que nunca me la olvidé porque vi como una hijita de 5 años la venia a buscar en medio de su trabajo.
Ella vivía en esa zona, era una época en que estaban los hombres que las regenteaban o sea Vivian de ellas y cuando no traían el dinero suficiente les pegaban alguno que vivió esa época se podrá acordar.
Había hoteles alojamiento por todas partes (amueblada) en mi época con un farol rojo en la puerta.
Yo vivía frente a una de estas casas en Canelones entre Paraguay y Rio Negro, hoy día allí se levanto un edificio grande que pertenece a la comunidad judía.
A veces pienso como todos los vecinos de esa zona y de Bulevar Artigas vivíamos casi a diario con esas pobres mujeres que trabajaban de prostitutas.
Venían de Buenos Aires los hombres porque allí estaba prohibido y en nuestro pequeño Uruguay la prostitucion era libre andaban por las calles, tenían libreta sanitaria.
Recuerdo que no molestaban al menos los vecinos no se quejaban, y yo por donde vivía prácticamente las veía todos los días.
Muchas veces la policía las corría y  las dejaba entrar al pasillo de mi casa .y  ese gracias nena con una caricia en mi cabeza nunca me molesto.
Tenían sus sentimientos.
Había una muy jovencita esa que mas arriba describí, que la venia a buscar la nena.
Allí en Andes1190 era una casa donde sacaban un diario en el que mi padre trabajaba y tarde a la noche yo lo acompañaba en verano para que el se fijara  como salía todo con respecto a  los artículos que salían ya que era el redactor responsable.
Yo me ponía detrás de las rejas y observaba todo lo que pasaba después nos tomábamos el tranvía el numero 11 que  iba por Maldonado rumbo a casa.
Me llamaba la atención su juventud y la niña a su lado, no entendía muchas cosas pero no me gustaba ver a la nena junto a la madre y que se acercaran los hombres a preguntarle cuanto cobraba.
Si arreglaba la mandaba a casa.
Un día me di cuenta  que no  veía mas a la nena y detrás de los barrotes la chiste y le pregunte donde estaba la nena.
Me contesto que estaba muy enferma y que ella estaba muy triste.
Por supuesto que cuando mi papa escucho que hablaba con ella me llamo y me hizo retirar de la ventana.
Pero ya de chica me interesaba saber de la gente, aunque fuera una prostituta.
Mi intuición de niña me hacia sentir que si la nena no estaba algo grave pasaba.
Otra de las noches vino gente a hablar con mi viejo y se fue al fondo donde estaban las maquinas con ese olor a hierro que se derretía que siempre me acompaño.
Aproveche y la volví a chistar ella ya me conocía de verme tanto y le volví a preguntar y me dijo que la nena estaba internada con Poliomielitis.
Sucedía mucho en aquella época recién empezaban a vacunar. Para tratar de evitar esa fea enfermedad .
Me dolió en mi alma de niña, que podía hacer junte unos juguetes que tenia y una muñeca de trapo con cabeza grande de esas bebotas malcriadas y 3 días después la lleve conmigo.
Ese día apareció muy tarde era enero de 1954 .un calor impresionante  había ido al cine Cervantes con mi viejo y apretaba la bolsa con los juguetes.
Llegamos cerca de las 12 mi papa se fue al fondo y apenas la vi. Por la ventana, abri la puerta la chiste ella se acerco, le di la bolsa y le dije es para tu hija ojala que se mejore pronto
Ella tomo la bolsa y con lagrimas en los ojos hizo un gesto si podía acercarse a mi, yo le dije que si y me dio un beso y las gracias.
Como no iba a poder  darme un beso, era prostituta pero madre por encima de todo y amaba a su hijita y se veía a través de esos jóvenes ojos tristes, no tendría más de  23 años o al menos eso me parecía.
Acepto creo emocionada y sorprendida mi pequeño regalo y me dijo 
- Karina te lo va a agradecer-
Paso el tiempo meses ,vino el invierno en que yo no fui mas a la noche solo me llevaba mi papa en verano y cuando no había escuela.
A principios de diciembre volví con mi viejo con el que fue para mí, un gran compañero y amigo aparte de padre.
EL me enseño que podía tomar una grapa con el canillita de la esquina en un café. y  también podía estar tomando un café en  la casa de gobierno en una entrevista  con el que fue el Presidente  Gestido del cual tengo una foto que se sacaron juntos para completar una nota que salio en el diario. Folksblat que existía en aquellos años en la colectividad judía.
Siempre me decía si la persona que esta a tu lado es pobre o  no es culto o es desvalido y tus estas en una posición más alta
 INCLINATE hacia el para que no se sienta mal y estirale la mano para ayudarlo.
Y la verdad que trate toda mi vida de hacerlo porque entendí que era correcto.
Ese verano tuve una de las emociones de niña ya media  mujercita porque era alta y grande, que más quedo en mis recuerdo
Una noche cualquiera con toda seguridad ella me vio detrás de la reja.
La vi. Venir cruzando la calle con su hijita en muletas se estaba recuperando. Y casi 10 meses después la trajo a la nena que se acercá a la ventana para decirme,
-Gracias por la muñeca y por los chiches -
- muchas gracias.-
Di la vuelta abri la puerta y la fui a saludar a la mamá y a ella.
Esa vez mi papá no me llamó me dejó que hablara con las dos, estaba recuperándose se ayudaba con las muletas pero iba a  poder dejarlas algún día lo que me alegró muchísimo.
Se fueron, fue a dejar a la hija en la casa para ella volver a trabajar.
Me impactó que la mamá no se olvidó de mi y  cuando tuvo oportunidad trajo a la nena personalmente para agradecerme la muñeca de trapo y los chiches que le pude dar.
Son pequeños recuerdos, no se si son para compartirlos pero sucedió en nuestro Montevideo hace muchos años en la calle Andes y Canelones.
Cafe Hispano
Rio Negro y San José esa esquina céntrica donde pase los primeros 20 años de mi vida.

Ahí estaba y sigue estando el CAFE HISPANO. Casi vivía a diario en ese café. Junto a mi viejo.

Allí estaban los muchachos sentados haciendo chistes (todos tenia entre 70 y 80 años) y la gente los miraba como se reían de sus viejos cuentos.

Entre ellos estaba mi padre David...

Ese café era como si fuera mi casa mi papa trabajaba pero antes de entrar a las 14 horas estaba 20 minutos allí para tomarse el cortadito....

y a la noche siempre antes de acostarse hacia lo mismo estaba una hora sentado en ese cafe adentro en invierno o afuera en verano.

Sábados y domingos íbamos 3 veces por día vivíamos a 2 cuadras. de ahí.

Los domingos los 30 platitos que allí se daban con el espinillas o grapa o lo que sea.

Los sándwiches calientes con muzarella arriba.... lo briosh de pavita..la faina irrepetible los chivitos uruguayos y el postre MASSINI no existe aquí en Buenos Aires y por donde yo anduve esas cosas tan ricas..Y alguno de los que tiene recuerdos de esa esquina estará de acuerdo con los míos.

Los mozos es increíble como duraron tantos años había uno Ruperto estuvo como 40 años...Leandro como 25.. Y de quien hoy quiero hablar y recordar.

Un mozo llamado ATILIO.

Cuando yo tenia 17 años el entro con 18 a trabajar al Hispano...

Era amable con todos un jovencito que atendía con una forma especial.

Y principalmente a la mesa de mi viejo y sus amigos.

Atilio es el mozo que atendió siempre a mi familia...

Ahí estaba cuando me case y volví de la luna de miel, felicitándome estaba cuando veía crecer mi panza de embarazada... y me contaba que la Sra. También estaba esperando familia.

Me fui primero a Sao Paulo y después a Buenos Aires y volver a ver a mis viejos e ir al Hispano era el mismo día. Y tomar ese cortadito con sabor especial...o me parecera a mi.

Que tenia ese café que tanto nos gustaba ir...

Ahí lleve a mis hijos siempre y los mozos con su deferencia cada vez que nos veían llegar

Era como cuando te recibe la familia.

Y así nos vimos con Atilio toda la vida....vio crecer a mis hijos.... y después vio a mis nietos.

Y cuento esta historia por algo que paso hace 10 días.

Desde que murió mi madre hace 10 años mi hija no volvió a pasar por Montevideo.

Pero este años cumplió 40 años y le entro la nostalgia de ir y ver los lugares donde estuvo cuando sus abuelos vivían.

Después de visitar varios lugares se fue al Hispano y a quien encontró....a Atilio...no lo podia creer ahí estaba, con su bandeja en la mano atento como siempre a cada cliente por supuesto que apenas la vio la reconocio y mi hija corrio a darle un abrazo y un beso.

Era el mozo de toda la vida....el que estaba allí un poco mas viejo....un poco con algunas arrugas pero firme en su puesto de trabajo.

Ella sabe del cariño profesado por mi familia a ese hombre que sirvió tantos café en la vida a tanta gente.

Pero que entro en el corazón de muchos.

Y como se pasan los sentimientos a los hijos porque mi hija estaba tan feliz de verlo a Atilio me contó que por un momento sintió que estaba su abuelo que ella era una niña que el tiempo no había pasado y Atilio servia las mesas.

Y sentada con su esposo en la ventana donde tantas veces estaba con su abuelo...se puso a llorar..porque las imagenes de sus pensamientos la embargaban.

Son fuertes los recuerdo Uruguayos verdad y fácil de transmitir y de recepcionar aunque sea la historia de un Mozo de un Café querido y que 44 años después todavía sigue sirviendo las mesas del CAFE HISPANO.

Su nombre ATILIO

Da la casualidad que los mismos sentimientos creo que los tiene nuestro amigo GADY de Japón...ya que a el le paso lo mismo....y tiene amistad de chicos con Atilio.

E iba a ese hermoso café de San José y Rio Negro.

Es una historia simple pero tuve ganas de compartirla.

Será la nostalgia o será que tengo unas ganas locas de comerme un chivito canadiense o una muzzarella con faina que se me hace agua a la boca.

Si alguno va por el Hispano y lo ve a Atilio díganle que Betty la hija de Don David le manda un abrazo enorme y lo recuerda siempre con cariño

  Betty Alter
woodman@ciudad.com.ar


De "Cholo" Acosta (Desde Holanda)

 La culpa la tuvo "El Negro "
La noche anterior me dormí soñando que al otro día seriamos campeones ...

                                ...mi gol en COLOMBES

Jugabamos en el club William Martinez contra el Libertad Washington...allá en Colón ...cancha de ellos ....venia brava la mano ....eran pesados y estaban acostubrados a ganar de pesados ....ellos .
Esa noche los goles de Solé aun retumbaban en mis sueños ... las canciones las murgas el uruguayos campeones nos llenaban de orgullo a todos los gurises que al otro día domingo sin ravioles para correr lindo y robarnos la paloma de la cancha de ellos ya se nos hacía una realialidad ...
arrancacamos tempranito en la bañadera del loco Pereira , se la habiamos alquilado y rezamos para que ese dia no se le volviera aquedar y nosotros empujar ....
salieron cachilas coches y hasta algunos se tomaron el 145 para irnos a ver a estos gurises que venian arrazando ......estabamos en la final...
linda la cancha de bote a bote ......recuerdo que nunca senti una emoción tan linda ,,,,el barrio Aires Puros nos apoyaba
pero Colon y su "barra brava" los apoyaba a ellos . ...
desde el arranque fue emocionante pero nos encajan un gol a los 5 minutos ......asi nos fuimos al descanso
en el segundo tiempo a los 35 empató el Marciano ......la locura ...... pero eso no es nada ..., a los 43 el "Araña" arrancó por la punta ... se internó como lo hacía el pardo Abaddie en unas de sus mas gloriosas tardes del Centenario
y la metió ahí , donde las papas queman..... y ahí che fue cuando empezó toda esta linda historia
vino el centro y eramos unos cuantos que saltamos a cabezear la guinda ....y milagro ......EL NEGRO FLAVIO cayó en el area gritando PENAAAAAAAALLLLLL,,,,,,,
Y lo mas mas increible del caso ,,,el hombre vestido de negro lo DIO
Bueno es facil de imaginar lo que paso despues ......
la hinchada de ellos invadió la cancha y ,,,se armó la trifulca
fuimos varios los que fuimos a parar al hospital de Clinicas.....
 algunos de los gurises con contuciones varias y algunas costillas rotas
Yo la saque barata solo fractura de clavicula y perdida parcial del conocimiento ....al borde del coma ,,,,pero bueno valio la pena porque me contaban los muchachos al otro día ..que cuando me llevaban en la camioneta de Francisco . YO le decía al negro ....no al . del cuento de Jaimito ....al Flavio ........dale dejame tirar a mi el penal aquí en Colombes ....dejame a mi ; veo todo oscuro .....entre las risas de los muchachos .....yo insistía dejame a mi que aquí en Colombes Uruguay salio campeón
La cuestión que me contaban entre la locura general que el negro me levantó del asiento me agarró la pierna y yo le dí con todo a la globa y la mande a dormir alla donde ni los aviones llegan ,,,,, y la camioneta explotó al grito de gol....
cuentan que yo ante mi asombro les pregunte ? ¿muchachos que pasó ?
lo hicites Cholo vamo ARRIBA SOMOS CAMPEONES !
entonces yo me abrazé fuerte al negro
Y le dije
GRACIAS NEGRO...SABIA QUE NO ME PODIAS FALLAR

Y bueno ese fue mi gol mas lindo
EL QUE LE HABIA ENCAJADO A LA VIDA
     AL otro día lo festejamos comindonos unas pizzas y tomandonos unas norteñas .ante la precupación de mi vieja que me decía ay nene no te agites mucho que te puede hacer mal .....
no mamá no te preocupes .....estoy ENTRE AMIGOS ....
"Cholo" Acosta
 muitoobrigadosenhor@hotmail.com

De Graciela desde España
DOS DIOSAS DE COLOR PARA UN EFÍMERO REINO
 
RECORDANDO A MARTHA GULARTE Y A ROSA LUNA
 
por Graciela Vera
Periodista independiente
 
 La escalera, algo angosta, llevaba directamente a un pequeño ambiente que en ese momento había sido invadido por plumas y lentejuelas.
 Al llamado del timbre respondió la voz de Martha desde lo alto. Subí y la sorpresa no fue poca cuando recibí aquel afectuoso saludo. Un beso de bienvenida, una dicharachera disculpa por aquel ordenado desorden que, no dudé, era lo propio por esas fechas en la casa de una primera figura del carnaval.
 La verdad es que no fue fácil acceder al único sillón que quedaba libre. Primero había que sortear las largas plumas que conformarían ‘la cola’ del traje de la vedette y que esperaban ser insertadas en el armazón que las sostendría.
No quedaban muchas opciones. Manos y rodillas a tierra e imitando a los gatos pasar por debajo de aquella maraña de colores.
 Yo no esperaba una entrevista corta pero tampoco una tarde con Martha Gularte. Mucho después pensé que yo había sido una gran estúpida al no haber consolidado aquella mutua simpatía.
Tampoco lo hice con la otra diosa del carnaval y nunca supe el porqué; si fue porque éramos mujeres y en esos encuentros que tuvimos aquel año nos habíamos trasmitido todo lo que teníamos para decirnos, en palabras o en miradas, que es mucho más de lo que se puede y debe publicar entonces o ahora.
 El motivo de las entrevista fue una serie de artículos sobre las mujeres en el carnaval montevideano. Isabel Villar, la directora del suplemento nos lo había pedido como base del mismo en el mes de febrero del año… ¡Cielos…!
Andábamos por la mitad de la década de los 80 y la democracia recién recuperada nos hacía reír por el simple placer de reírnos.
 Me encantaba dividir mi tiempo entre el diario, con sus páginas serias, casi masculinas en su estructura y aquella búsqueda de historias de mujeres uruguayas para La República de las Mujeres.
Pienso en la cantidad de anécdotas, de mini historias que quedaron en mi mente y que con muy poco afloran al pensamiento.
Sonrío porque recuerdo cuando escribí sobre las profesiones que por entonces eran hasta inéditas entre nosotras. Ahora en todo el Uruguay es posible encontrar mujeres taxistas, por entonces tuve que hacer una investigación para hallar ‘a la mujer taxista de Montevideo’.
Cuando descubrí a la única mujer ‘gomera’, por entonces, reí a mandíbula batiente cuando me contaba que un día había entrado a la gomería un camionero preguntándole a ella por el gomero; y al decirle “Soy yo”, el hombre luego de mirarla y sin decir palabra dio media vuelta y se fue en busca de un gomero del sexo masculino que arreglara la rueda de su camión.
 De esa serie de notas sobre las mujeres en el carnaval no todas quedaron en el recuero. Apenas las modistas cociendo los trajes de los componentes de los conjuntos; dos jóvenes, quizás por entonces las únicas murguistas; la visita a la humilde casa de una de las vedettes de un conjunto lubolo, madre de un pequeño e ilusionada con el brillo de aquel traje y aquel tocado que durante ese mes la convertiría en primerísimo figura y los entretelones de la elección de las soberanas del Carnaval y de Las Llamadas.
Y de todas, las dos entrevistas inolvidables: la de Martha Gularte y la de Rosa Luna.
 A Martha no la conocía personalmente pero a Rosa ya la había entrevistado en otras oportunidades, sin embargo nunca me sentí con tal capacidad de captar lo que decía como aquel año. Quizás, y no me quedan dudas al respecto, porque esa vez yo me sentí plenamente identificada con nuestro carnaval.
De la entrevista con Martha Gularte quiero recordar palabras concretas y solo recupero en la memoria flashes de aquella tarde. Yo sabía su edad septuagenaria pero la morena que estaba sentada junto a mi se consideraba aún una adolescente. Ella lo decía, los años resbalaban y su figura lo atestiguaba.
 En un momento ¿hablaríamos acaso de su cuerpo?, sin reparo levantó su falda para mostrar lo que era su orgullo: sus piernas, las que maravillaron a multitudes hasta muchos años después. Ébano en una talla de la que cualquier mujer se siente aún envidiosa.
Su cuerpo todo, era mucho más joven que su edad, pero esas piernas que todos admirábamos cuando la veíamos venir por Gonzalo Ramírez, moviendo sus caderas al ritmo y envuelta por una cuerda de tambores, resultan difíciles de olvidar para cualquiera que la haya visto desfilar desvestida de lentejuelas y plumas.
 A media tarde, ante la pregunta de si quería tomar algo lo agradecí. Martha se dirigió a la cocina y yo espere… no sé que esperé; un té, un café, un vaso de refresco…; para lo único que no estaba preparada fue para recibir el ‘farol de whisky’ que sirvió para cada una de nosotras.
Un farol de whisky, para el que no sepa el término, es un vaso de whisky cuyo tamaño casi asusta.
 La casa de Martha era pequeñísima, en pleno barrio Sur. No se me ocurre otro sitio para ubicar su residencia. Una calle casi para peatones donde solo puede imaginarse ritmo de tamboriles.
Un diminuto hall, una cocina más bien oscura o quizás porque ella prefiriera mantenerla en penumbra y un dormitorio que no puedo asociar si era pequeño o quizás grande pero tan repleto de placares, perchas con trajes, espejos y baúles que parecía imposible que alguien pudiera descansar en él.
 Aprendí muchas cosas aquel día. Como que aquel mundo de lentejuelas y pedrerías desparramadas sobre la mesa, aquellas plumas increíbles y las boas de colores eran traídas especialmente desde Brasil y costaban una pequeña fortuna
Martha me dijo que extrañaba a sus hijos. Por entonces ambos estaban fuera del país. Habló de los éxitos de su hija en Europa. Estaba orgullosa de ambos, de que fueran artistas.
 Sus palabras no dejaban de contener el resentimiento del negro que ha triunfado y que ya no debe sumisión. Lo noté así desde el principio de su conversación y ella, después de un rato lo dejó entrever: Uruguay no es racista, con los que triunfan.
No eran necesarias muchas explicaciones. La niña pobre, parte de una raza menospreciada en una época en la que las reivindicaciones no existían.
Me mostró un cuaderno donde con letras muy grandes, propias de quién apenas ha cursado los años básicos de escuela, escribía poemas. Estaba repleto de poemas. 
En aquel momento no les encontré la rima apropiada pero sí el sentimiento trasmitido con la sencillez de quién necesita hacerse oír.
 A Rosa Luna ya la conocía.
.La primera vez que la entrevisté me había citado en un bar del puerto. Extraño sitio pero quizás el que ella buscaba para depositar su vida en la cinta de un grabador.
 Rosa nunca ocultó que en su juventud fue una prostituta ni que estuvo presa por matar a un chulo. Todos lo sabían y todos la respetaban.
Era totalmente diferente a la que por años fue su rival. Rosa y Martha nunca negaron que ‘se masticaban pero no se tragaban’. Había algo más que competencia artística entre ellas; quizás la disputa por un reinado que era sólo de Martha cuando Rosa se metió, por méritos propios, en él.
 Porque Carnaval es un reino; no importa el nombre de la soberana de turno. Es el reinado del arte convertido en ritmo que se hace ritmo en el arte.
Y Rosa y Martha eran ritmo y eran arte, puro; exquisito arte hecho mujer. Y eran dos diosas que aspiraban a un mismo trono.
Dos mujeres físicamente muy diferentes.  
La figura de Rosa destacaba por sus exuberantes pechos, la de Martha por sus piernas bien formadas; Martha era más bien diminuta, Rosa era una mujerona en el mejor sentido de la palabra.
Martha era más femenina que Rosa. Recuerdo aún el año que ésta se rapó totalmente la cabeza para desfilar. Rosa era más espectáculo que Martha. 
Para hablar sobre aquel carnaval Rosa me recibió en su casa. También una casa pequeña, pero no tanto como la de Martha.
En esa casa vivía con su pareja y un pequeño que habían adoptado y por aquella época soñaba con poder comprar una más grande para tener un lugar donde criar a la niña que también iban a adoptar. 
Trabajando por ello la sorprendió la muerte en el escenario de un país tan adelantado que no tuvo en ese momento a su disposición, la ciencia para salvarla.
Pero aquella tarde de la entrevista Rosa Luna estaba plena de vida. En el comedor de su casa, rodeando la mesa, junto con tres chicas de su conjunto cosía los trajes para el próximo carnaval.  
Aquí no encontré plumas, al menos a la vista, pero sí lentejuelas que eran pegadas a los vestidos por la misma vedette y las bailarinas mientras tomaban mate. Se respiraba un ambiente de camaradería que invitaba a las bromas.  
Las bromas con Rosa eran fácil porque sabía hacerlas y recibirlas y disfrutaba con ellas tanto como decía “bronquear” cuando perdía su Nacional.
¡Si sería tricolor que cuando traían su cuerpo para ser velado y sepultado en Montevideo, el coche que llevaba el féretro de la artista se detuvo frente a la sede del Club para que la gente de Nacional le rindiera el homenaje al que ella, como hincha incondicional, se había hecho merecedora! 
Sin dejar su trabajo porque el tiempo apremiaba, habló de su revista, la que había formado y por la que ese año no saldría como era habitual en los tradicionales conjuntos lubolos. Esa noche ensayaban en el Club del BPS y allí estuve disfrutando de un adelanto de su espectáculo.
 Había hecho tantos planes, se sentía feliz, realizada como mujer y como madre. Había triunfado como ser humano y como artista.
Ese día teníamos dos testigos que disfrutaban de aquella conversación: el chofer y el fotógrafo del diario. Y por supuesto que llegó el momento en el que el segundo tuvo que realizar su tarea. Era imprescindible una foto de todas aquellas mujeres trabajando pero…
La casa no era tan grande como parecía… enfocando desde aquí... desde allá… faltaba espacio y ¿Qué otra cosa se podía hacer que quitar la mesa? 
Y la mesa se sacó, entre el chofer, el fotógrafo, alguna de las chicas, la misma Rosa y yo… demasiados para una no muy grande mesa de comedor que incluso salió por la puerta de entrada sin interponer mayores complicaciones.
No sé que habrán supuesto los vecinos que estaban algo inquietos cuando nos retiramos; mientras se tomaban las fotos la mesa quedó en el único lugar donde no nos estorbaba: la acera, fuera de la casa. 
Pero la anécdota, la mejor de las varias de aquella tarde, ocurrió cuando yo dije de sacar una foto como las había encontrado a ellas cuando llegamos, tomando mate.
Mate, azucarero, termo… ¡NO!..., el grito de Rosa fue casi simultáneo con su salto para coger aquel termo y cambiarlo por otro.  
Por supuesto que en la foto no podía salir cualquier termo, debía salir el termo de Nacional que estaba sobre el aparador de la cocina. Me enteré de esto porque lo mandó buscar por una de las bailarinas.
El fotógrafo era de Peñarol y mucho en broma, un poco en serio, apoyado por el chofer que entonces supe, era también manya, se negaba a tomar la foto… ¡Claro que esta vez no pudo triunfar! cinco mujeres, todas tricolores tienen su peso. 
Retornada la mesa de Rosa a su sitio; ya de regreso hacia el diario no pude siquiera imaginar que esa sería la última vez que iba a tener oportunidad de entrevistar a aquella mujer que tantos aplausos arrancó de su público.
Ni Martha ni Rosa están ya para explicarnos como se siente el ritmo del candombe cuando se lleva la raza en el corazón pero tampoco dejarán de estar presentes nunca, cuando suene un tambor.
Almería (el sur del norte), 28 de febrero 2004
 Graciela
gpunto@montevideo.com.uy
 
Otra del "Cholo"

¿ QUIEN LE REVENTO EL TOMATE AL GORDO EN LA MATINE?

A mi tío , mi querido tío Washington Galli.....
Cantor de tangos ,,hasta con Oldimar Cáceres cantó ....
Pero sus mejores conciertos los dió en la calle Aicobé 4514 allá en el Aires Puros ....BARRIO del Pepe SASIA ,....LA LUZ , EL REPECHO,,,,,,el almacén del gallego Fontela ,
SUSANA , ...el teatro de barrios Paso de las Duraznas ... el que quedaba a dos pasos dónde antes la quinta POSADAS no era EL PARQUE POSADAS .. y ahora ya no encontrarán las carteras que escondíamos cuando nos haciamos la rabona ....El progreso mató las ilusiones y los sueños compartidos .....QUE lástima che ...que lástima ......
MI tío muchas veces me salvaba de las viabas de mi viejo y siempre que llegaba volvía con candes ,,,lo que no debe faltar en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero ...
Como todo bohemio siempre estaba alegre y era la alegría de la casa ....casa humilde ....siempre limpia ...la compartíamos con mi tia ,,mi prima mis viejos mis hermanos y yo ....teníamos un aljibe y lo tuvimos mucho tiempo .....espero que todavía exista
CLARO QUE SI QUE EXISTE  ,,,,, ESTA AQUI .....
SE veía que llegaba navidad y año nuevo porque mi tío ya arrancaba una semana antes arreglando la parra que cubria toda la entrada ...y empezaban a aparecer las bolsas de cal y los incatones de color verde luminoso azul como los ojos de la vecina de enfrente { me reservo el nombre },,,y que durante años me tuvo en vela mientras que yo juntaba coraje en mis sueños de llanero solitario....porque como iba a ser posible que el negrito de los mandados pudiera tan siquiera ilusionarse con la piba mas linda del barrio ...Hasta que un día mi tío se ve que dió cuenta que algo me pasaba y me dijo  ,,Sobrino venga para acá cuénteme lo que le pasa ....(¿como se dió cuenta )... y ahi le conté ,,,,no me animaba a contarselo a nadie ....QUE LINDA EPOCA la de la inocencia .....
CUANTO TE DEBO TIO QUERIDO  .....SI me vieras ahoras que estoy en los 50 , en el debe de la vida ......gracias a vos una noche de carnaval nos miramos con ella como nunca ., como lo teniamos prohibido .....pero creo que jamás podran matar el amor JAMAS JAMAS JAMAS NUNCA NUNCA RENUNCIES A AMAR ME DIJO mi tío decíle a esa gurisa que la queres ...........
ASI que esa noche carnaval no solo nos miramos sino que descubrí por primera vez que el mar no solo tiene nombre y agua sino que se le habia metido en sus ojos y se me  quedaria clavado para siempre en el alma ......Recuerdo que en un momento mire el cartel de coca cola que anunciaba los conjuntos de esa noche y sonrei porque entre todos faltaba
uno ....
<EL AMOR TAMBIEN SE HARA PRESENTE ......> DUO
GRACIAS TIO esa noche el cielo reventó en colores ......CUANTO TE DEBO Y CUANTO TE QUIERO ..... Aprendí a amar sin dudas y sin miedo


El gordo era el dueño de la pelota y si el no jugaba no la prestaba o se la llevaba
antes las relajadas de todos nosotros aunque algunos se aguantaban porque era el único que tenía televisión en el barrio y se se ponían en contra no había Rin tin tín o los tres chiflados ni TODDY ....
Pero un día se mandó la máxima .....habíamos desafiado a los del otro barrio los del otro lado de Propios
Primero en nuestra calle y despues en la de ellos ....y no podíamos permitir que ellos vinieran a tirarse por nuestra bajada con sus chatas ...era nuestra pista culpable de que los incalcuer y los sanforizados terminaran en la basura antes de haber cumplido su ciclo....
POBRES nuestros viejos con que sacrificio lo hacían y nosotros sin entenderlos ....ahora que tenemos hijos le pasamos rompiendo nene cuidá las cosas que a mi no me las regalan ...
El gordo no tenía esos dramas era un gordito bueno y además sus viejos estaban olgaditos no tan gorditos pero olgaditos
Ese sábado nos levantamos tempranitos toda la barra a limpiar la calle y juntar baldosas para hacer los arcos .....los vecinos nos miraban asombrados ¿ que les habrá pasado a esta manga de sabandijas que estan tan tranquilitos ....inclusive esa noche anterior nadie había roto ninguna dalia del jardín de doña TOTA ....asi que la cuadra estaba tranquila ...
Pero a eso de la 5 de la tarde la algaravía no pidió permiso y se juntó a compartir sus risa con los gurises algunos con el pelo cotado a cero con solo el jopito en la frente .....
Que bronca yo le tenía , mas bronca al peluquero que al dentista .....
Arrancamos con el gordo en el arco .....y lo mas asombroso los vecinos no pateaban .....se arrimaron a la calle con sus mates y hasta pasta frola había por algun lado y empezan a alentarnos y para nosotros era una experiencia nueva ...ellos corrían con su corazón y no con la escoba como cuando le tocabamos el timbre y saliamos rajando .....pero lo bueno dura poco ....
Sacamos al gordito y se llevó la pelota asi que nos quedamos sin demostrar que eramos mejores aunque ellos eran mejores
LA venganza fue terrible
AL otro día en la matiné decidimos vengarnos asi que como el llevaba siempre un refuerzo de jamón y queso y un tomate  y nosotros pan con manteca conaprole la de los paquetitos chicos dijimos vamos a esperar que el gordo se coma el tomate y ahi se la hacemos ....
El portero siempre pateaba porque decía que ensuciabamos todo  asi que nos revisaba y siempre le decía al gordo pero gordito como te cuidan tus padres ...vos tene cuidado y no me ensucies el piso con ese tomate .......
NOOOOO decia el pobre sin saber lo que esperaba
A la mitad de la película de Cantinflas se rompió la cinta como siempre y el relajo de zapateos entre algunos gritos y cosas que volaban era lo mejor de la matiné ............todos esperabamos ese momento cuando quedaba el cine a oscuras

Y fue ahí en ese mismo momento que un tomate veloz y puntual fue a parar a la camisa blanquita Mac gregor del portero.....que a los gritos pelados decía .........
Joseeeee Joseeeee prendé la luzzzz  ,,,,,,,, prendé la luz te digo .....y cuando se hizo la luz la cara del portero valio mas que la pelicula de Cantinflas ....te lo imaginás ...todo despeinado   y mirandose la camisa ,,,,,,,,,,
Arrancó pal lado del gordo y le dijo ...gordo de porquería yo  sabía que algún día me ibas a jorobar con ese tomate ..... te voy a matar decía entre otras cosas Lo agarró de una oreja y lo saco a patadas del cine
llovía ....así que el gordito llegó a su casa todo empapado........
ES cierto la venganza habia sido terrible pero la que nos esperaba en casa era lo peor ..
nuestros viejos ya nos imaginabamos ya habrían conversado con la señora que parió al gordito... así que cholito preparate
PERO ESE DIA como siempre cayó mi tío con mi viejo que habían acertado a la quiniela el 548 a la cabeza y venían de festejarlo   
Y COMO la fiesta continuaba nos fuimos al paso de la arena a la casa de los Audifre que tenían una cuerda de tambores y entre guitarra y tambores llenaban la noche de poesia

GRANDE TIO ......
EN un momento el cazo la viola me llevo abajo del nogal que aquello mas que un árbol parecía un abrazo y me pregunto SOBRINO QUIEN LE REVENTO EL TOMATE AL GORDO EN LA MATINE/??????
POR SUPUESTO HASTA el día de hoy nunca se supo ni se sabrá jamás porque el gordo trabaja en un quirofano de montevideo y todos queremos seguir  teniendo lo que la naturaleza nos dio ....claro que en aquella época nos tocó a cada uno de nosotros darle al gordo lo mejor que teníamos así que el se hizo de una coleccion de rulemanes hondas arcos y flechas, trompos y bolitas y yo me quedé sin la sellada de Cococho Alvarez pero valió la pena .YA que al poco tiempo el gordo se recupero de la gripe de esa tarde ya que le traíamos los trompitos de eucalipto y a la mama unos lindos ramos de aroma te acordás aquella florcita amarilla .....bueno esa ...
Además el gordo mayor nos regaló una numero 5 aquella toda trenzada que nos duró un tiempo largo porque la ciudabamos mucho hasta que un día como se había puesto muy viejita y no la queríamos mandar al asilo de ancianos le dimos nuestro último "de punta y pa riba" y se quedó colgada de una estrella donde los sábados a la tarde los angelitos la bajan ,la suben , le dan de taquito... y la miman y la comparten con Garrincha con Obdulio con Schiafino y con todos los que se fueron ....
GRACIAS TIO FUE TU IDEA .......la de llevarle flores a la mamá de nuestro querido amigo el GORDO .....
PERDONAME POR LO QUE FALTA .....
GRACIAS POR las glisinas azules .por los jazmines ...por los tangos ....por el violín de becho ...por el agua salus con limon ..por los goles de Celio y de Artime ...por los asados ....por haberme alentado a descubrir que nada es imposible que todo se puede cuando vas por la vida con el corazon de frente ....
Gracias por las postas de pescado del paso molino ...
Por el arroz con leche y canela
Gracias por la casa linda con techos de zinc y aljibe
Gracias Gracias tío gracias .....porque me enseñastes que los amigos son lo mejor de la vida .....
PERO POR SOBRE TODAS LAS COSAS gracias por tu cariño para con todos nosotros
Y si alguna vez alguien te dice que no te recuerdo deciles que es MENTIRA

mostrales esta carta ............ 

AHHHHH y no se ti dije .....
TE QUIERO MUCHO Cholo.....


Che mozo ,,,,
sirva un trago mas de caña ,,yo tomo sin motivo ni razón
No ,lo hago por amor que es vieja maña
ni tomo pa olvidar una traición
Yo tengo bien templado el de la zurda
no tomo pa olvidar un metejón
Yo tomo porque si ,de puro curda , pa mi siempre es buena la ocasión

y ami que me importa que diga la gente que paso mi vida
sobre un mostrador por eso no dejo de ser bien decente
no enturbio mi vida ni empaño mi honor

Me gusta y por eso me pego al escabio ,a nadie provoco ni obligo jamás
al fin si tomando yo hago algun daño lo hago conmigo ...de curda nomas ......

"Cholo"   
muitoobrigadosenhor@hotmail.com 

De Ariel desde venezuela
Cuentos de un viejo
EL VIROLA

Por  Ariel Manzur
Fue por allá, por fines de los cuarenta y comienzos de los cincuenta. Mi barrio, el Parque Rodó era, como casi todos los otros barrios montevideanos, tranquilo y familiar. Claro: nosotros teníamos la ventaja de contar con ese precioso parque, para acceder a él de día o de noche, para observar los cambios de sus eucaliptos en el invierno, en la primavera, en el verano y en el otoño. Para subir casi hasta la punta de sus pinos gigantes, trepando una a una por sus ramas gruesas y geométricamente perpendiculares al tronco. O para jugar al fútbol en alguno de sus canteros.
Para nuestros “picados” usábamos como cancha uno que iba desde la Avenida Gonzalo Ramírez hasta el comienzo del alambrado que bordeaba “El Retiro”, paralelo al fin curvo de la calle Lauro Müller y al comienzo de la calle Joaquín de Salterain. Era un cantero “en subida”, o “en bajada”, dependiendo, como siempre, del punto de vista del observador. Pero, en todo caso, tenía árboles dispuestos de tal manera que se formaban dos arcos casi iguales. Y el piso, dependiendo de la estación, tenía más o menos superficies verdes de grama, o menos o más superficies marrones, de tierra. O barro. La pelota podía ser de trapo o de goma. Nunca se llegó al lujo de jugar con una de cuero. Ninguno de los participantes era propietario de una.
Y ahí, cada vez, en el momento, se elegían los equipos como se estilaba en la época: los capitanes, moneda al aire para ver quién comenzaba, empezaban a seleccionar uno cada uno a los disponibles. Claro: el más favorecido en el sorteo se llevaba a “El Virola”. Y no había contraprestación que balanceara el desnivel que provocaba su elección. Entonces, en un acuerdo tácito, de aquellos de palabra que se cumplían o sí o sí, el menos favorecido podía contar con alguno más de los menos malos, como para medio emparejar la cosa. Lo que, en definitiva, nunca se lograba.
Y comenzaba el espectáculo de “El Virola”. Parecía que la llevaba pegada de los zapatos. No había marcador que se la quitara. Hasta dándole “leña” y todo, “El Virola” pasaba. Y si pasaba, terminaba dentro del arco adversario. Seguro. Era absolutamente increíble. A veces hasta era mejor no estar jugando para verlo. Delgado, de metro sesenta y pico, rubio, pelo enrulado, con una ascendencia italiana marcada en sus facciones, nadie podía imaginar la magia de su juego.
Un buen día la noticia corrió como reguero de pólvora encendida: “El Virola” se fue a probar a la cuarta de Defensor. Claro: ¿dónde más? Era el equipo del barrio, el que tenía la cancha donde termina el parque y empiezan los terrenos de la Facultad de Ingeniería y Agrimensura. Por unos cuantos días no se lo volvió a ver. Nadie sabía de él. Tampoco nadie fue a su casa, en la calle San Salvador casi esquina Joaquín de Salterain, para informarse de lo que había pasado.
Un buen día reapareció “El Virola” en el “campo de juego”. A nadie le importó tirar la monedita al aire, ni saber si ese día se iba a jugar con la de trapo o con la de goma. Todos rodeamos a la estrella. ¿Qué pasó? ¿Cómo te fue? ¿Cuánto te van a pagar? ¿Cuándo debutás? ¿Quién es el técnico? ¿Qué dijo cuando te vio jugar? Las preguntas se le abalanzaron en tropel. Todavía hoy recuerdo su cara. Mirando al piso, sin querer enfrentar las miradas de sus compañeros y amigos del barrio, como eludiendo el sondeo visual, medio entre dientes, dijo que no lo habían aceptado.
¿Cómo? ¿Qué es eso? ¿Quién se atrevió a rechazar a nuestra estrella? Las voces de protesta fueron subiendo de tono. Y él comenzó a sentirse respaldado por sus amigos, por los que lo apreciábamos como persona y lo admirábamos como jugador. Por los que teníamos la dicha de poder ver su juego, de sufrir la vegüenza que nos dejara “pagando” con alguna de sus “moñas” increíbles, de compartir la alegría de gritar con él sus goles de antología.
Entonces comenzó a hilvanar las explicaciones. Él jugó como siempre, como sabía hacerlo, como le gustaba hacerlo, como disfrutaba al hacerlo. Pero el técnico le dijo que era un “comilón”, lo destrató públicamente, lo sacó de la cancha en las dos o tres veces que fue convocado a entrenamiento. El técnico era de aquellos que creían que sabían todo acerca del fútbol, de ese deporte del cual cada oriental nace con un diploma de “Director Técnico Ad Honórem” que se le adjudica apenas ha recibido la primera palmada en una nalga de parte del obstetra y suelta su primer llanto. Y un técnico de la cuarta de un club de barrio, era un dictador. O se hacía lo que él decía o no se jugaba. Así de sencillo. No importaba que el material humano fuesen chiquilines de doce, trece, catorce años llenos de ilusiones. El técnico no tenía por qué conocer psicología. No tenía por qué conocer metodología del aprendizaje. No. Él no era un maestro: era un técnico de fútbol. Y punto.
Y por fin le dijo que no volviera más. Esa caída violenta del telón fue como un insulto colectivo. Nadie preguntó ya quién era, ni cómo se llamaba. La bronca generalizada era contra ese técnico que se había atrevido a echar a “El Virola”, nuestro amigo, nuestro compañero, nuestro astro indiscutido del balompié. El deshonor cayó sobre todos. La frustración también. La impotencia, igual. Ese día no se jugó. Ese día se rodeó a “El Virola”, se lo cubrió con el manto de la amistad y el compañerismo y se hizo causa común con él. Porque lo que le habían hecho a él, nos lo habían hecho a todos. Era uno más de nosotros.
Esa fue la primera participación que tuve en mi vida en un acto de solidaridad gremial, en ese sindicato no constituido de los jugadores de fútbol del cantero del Parque Rodó. Esa fue la primera manifestación colectiva en la cual estuve presente. Y como tal, fue de protesta, de rabia contenida, de solidaridad con el compañero, con el amigo. Esa fue mi primera acción sindical. Quizás por eso la tengo, todavía, tan grabada.
O quizás, también, porque esa fue la oportunidad que se perdió el fútbol uruguayo de tener a un jugador de clase mundial. Como otros que ya tenía y que en el ’50 nos dieran a todos esa alegría enorme, desbordante, incontenible, de haberle ganado a “los macacos” la final en su propio estadio, inaugurado especialmente para la primera copa del mundo de postguerra. Ya teníamos dos: la del Centenario, que les ganamos a nuestros eternos rivales de allende el río grande como mar y la de Maracaná. Para la del ’54 quizás nos faltó “El Virola”. Él, con sus cuatro pulmones, quizás hubiera aguantado el tren del sobretiempo jugado contra los húngaros. Y todo por ese “ténico” de pacotilla.
Ahora sí que me hubiera gustado saber quién diablos eras, ¡frustrador colectivo! Para decirlo. Para denunciarte ante todos. ¡Desgraciado!

eucalipto.
Del gr. eå, bien, y kaluptÕj, cubierto.
1. m. Árbol originario de Australia, de la familia de las mirtáceas, que puede llegar hasta 100 metros de altura, con tronco derecho y copa cónica, hojas persistentes, olorosas, glaucas, coriáceas, lanceoladas y colgantes; flores amarillas, axilares, y fruto capsular de tres a cuatro celdas con muchas semillas. Es febrífugo el cocimiento de las hojas; la corteza da un buen curtiente; sirve la madera para la construcción y carretería, aunque es de fibra torcida. El árbol es de gran utilidad para sanear terrenos pantanosos.
Ariel
arivmanj980@hotmail.com


Recuerdos de Luis Maria
Parece mentira, pero con mis 61 años y lejos de mi tierra querida, en las mañanas cuando le doy una regadita a mis plantas del jardín del frente,una melodia, la más tierna, la más dulce, la más romántica, la más triste también, pero la más poética, surge de la copa de un árbol frondoso, aquí en mi barrio de Ezpeleta .
Como si me cantara a mi, a mi solo, como si me estuviera esperando para empezar a cantar, la paloma torcáz, me derrite el alma y hace aflorar ese hermoso recuerdo de mi infancia en la casa de mi tio Luis, en el entonces pueblo Young, adonde nací y estoy anotado con otro nombre, Hector Enrique( dice el informe de mi nacimiento en el Hospital), pero mi papá, cuando llegó al Registro Civil, pensó: "nombre de negro" (él, que no era negro, se llamaba Enrique) entonces, como, si hubiera nacido nena me pondrian el nombre de mi abuela materna, mi querido viejo, me puso Luis Maria ( por Maria Luisa).
Y Luis Maria se iba los tres meses de las vacaciones a la casa del tio Luis, a tomar "apoyo calentito", recien ordeñado por la tia China.
El lugar era muy amplio, con tres ranchos separados y con un fin determinado cada uno, a la calle, estaba el de material con chapa de zinc, ahí estaban los dormitorios y un corredor abierto como para sentarse a mirar o leer, recorriendo un sendero de unos dos metros de ancho cubierto por una pérgola de jazmín y parra, entrabamos a la cocina, adonde se cocinaba y se comía, el rancho era de adobe y paja brava, - me acuerdo que jugando me pegaba cada tajos en las manos que producian el enojo de mi tia sin importarle mis lagrimas de dolor. Cosa rara era la costumbre para comer,, recuerdo que había una mesita en un rincón adonde, sentados en sus sillas, comían mi tio Luis y mi tia china, el resto, hasta el abuelo Benjamín, (padre de mi tio luis y mi papá) comia sentado en una banqueta en cruz con el plato en la falda- costumbre rara de gente de campo ¿no? . El otro rancho era de chapas de zinc, ahí dormía uno de mis primos, el más grande, y se guardaban los aperos y otras cosas, eso si, todo era limpito y ordenado. y a correr por el enorme Parque Marín, lleno de eucaliptus altísimos con cantidad de nidos de cotorras. Yo me entretenía tirándole piedras con la honda a los loros que gritaban en la puerta del nido, y haciendo "sapitos" en las aguas del tajamar,y a la siesta, me sentaba en el cordón de la vereda que rodeaba el rancho de material
Luis Maria
lumaro@argentina.com

Considero cumplida la misión de esta página,desempolvó recuerdos, despertó la ilusión de remontar una cometa, nos llevó a la niñez nuevamente y recordamos desde historias de prostitutas, el "Virola", el viejo Café, intimidades de las reinas del carnaval uruguayo hasta los partidos de futbol del "Cholo"sus glisinas, sus flores de aroma, su aljibe, sus incalcuer y sus sanforizados, nos hizo recordar que somos Uruguayos.
Agradecemos a Betty, Graciela, Ariel, Luis Maria y al "Cholo" por sus invalorables colaboraciones.
Gracias a la magia de internet el Sr. Acosta desde Holanda pudo hacer contacto con su tío en New Jersey y La Sra. Betty Alter pudo comunicarse con Atilio,el mozo del Café Hispano.
 


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