Irineo Leguizamo

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2002 ~ 12 años difundiendo nuestras raíces ~ 2014


La Historia del Carnaval Uruguayo


Según el Diccionario de la Real Academia, el término carnaval procede del italiano carnevale, de carne (carne) y levare (quitar). Hace referencia a que es un período anterior a la abstinencia sexual y al ayuno propios de la Cuaresma. De hecho, los grandes banquetes eran propios de los carnavales europeos en la Edad Media. Por ejemplo, en 1583, en Koenigsberg (actual Kaliningrado), los carniceros llevaron en procesión 440 libras de salchichas en el Carnaval. Por otra parte, estudios históricos demuestran que en Francia, la temporada del Carnaval producía más concepciones que cualquier otro período del año. 

El carnaval de Venecia con sus máscaras cobró esplendor sobre todo a partir del siglo XVII. Las máscaras permitían dejar a un lado distinciones sociales, y la nobleza se disfrazaba para salir a mezclarse con el pueblo. En el año 1797 Napoleón Bonaparte derogó los festejos de carnaval, que fueron restablecidos recién en 1979 de forma oficial.

Historia del carnaval


La importación, desde España, de algunas prácticas por parte de los primeros pobladores de la ciudad de Montevideo, dieron origen a los festejos de carnaval. Es posible que en el año 1760, las primeras prácticas populares de manifestación carnavalesca consistían en tirarse con huevos frescos o vaciados y rellenados con agua, a semejanza del carnaval medieval Europeo. Los sucesivos intentos oficiales de "racionalizar" las prácticas de carnaval comenzaron ya a fines del siglo XVIII, donde se puso fin a estos festejos generalizados, privilegiando las representaciones artísticas que ya en esa época habían pasado a ocupar el centro de atención del público montevideano. La progresiva institucionalización y manejo oficial del carnaval, sustituyendo las prácticas de carácter espontáneo imperantes durante todo el siglo pasado. La población montevideana a fines del siglo XIX estaba caracterizada por dos rasgos sobresalientes que incidían directamente en sus formas culturales: "la temprana urbanización y europeización de hábitos y mentalidades a través de la inmigración". En este contexto terminan por imponerse los modelos europeos de festejos de carnaval.

La murga y su origen gallego

La murga tuvo su origen en España y la pionera en Uruguay surgió en 1908, se llamaba Gaditana que se va y formaba parte del repertorio que ofrecía la Compañía de Zarzuelas. Luego de la murga Gaditana surgieron otras agrupaciones que adoptaron nombres de gran comicidad como "Don Bochinche y Compañía", "Formale el cuento a la vieja", "Tirame la punta del naso", "Domadores de suegras", "Salimos por no quedarnos en casa", "Los peludos terribles", "Amantes al salamín", "Escuela de tiburones" y "Asaltantes con Patente", entre otras. Estas primeras murgas, integradas por seis o siete miembros, cambiaban las letras originales de canciones por otras de tono picaresco y utilizaban instrumentos de viento fabricados con cartón. La murga evolucionó y fue reconocida como una nueva categoría en 1917. El número de componentes fue creciendo un promedio de 20 integrantes y se comenzó a utilizar el bombo, el platillo y el redoblante. Esta innovación fue obra de José "Pepino" Ministeri quien también impuso la vestimenta del director con frac, levita y zapatillas. En la década de 1980 la corriente denominada canto popular le dio nuevos impulsos a la murga.

Aparecieron títulos de gran arraigo popular como La Reina de la Teja y Falta y Resto y se revitalizaron otros como Araca la Cana y Los Diablos Verdes, que prolongaron sus actuaciones a todo el año.
Desfile de llamadas


Agrupaciones de negros y lubolos (blancos pintados de negro) desfilan por las calles de los barrios Sur y Palermo de Montevideo. Con más de 1,5 kilómetros de largo, el desfile congrega a más de cien mil personas. Más de seis mil personas, desfilan al ritmo de los tambores: chico, repique, piano y bombo. El desfile de los grupos es abierto por los portabandera y portaestandartes de la agrupación, que en cada caso se identifica con colores diferentes y recuerda distintas zonas de África (Kenia, Senegal, Biafra, Ruanda, Madagascar, Camerún y Somalia, entre otras).

Detrás de ellos se ubican en varios casos cuerpos de baile de chicos, algunos de muy corta edad observados de cerca por sus mayores. En varios casos niños, padres y abuelos de una misma familia desfilan juntos integrando el mismo grupo.

La Mama Vieja (abuela) y el gramillero (especie de curandero que utilizaba plantas o gramilla como medicina) y el escobero (malabarista con la escoba) son otros personajes típicos de la agrupación. Un poco por detrás desfilan las bailarinas, mientras que las "vedettes" o principales bailarinas de la comparsas, generalmente morenas de esculturales cuerpos, bailan justo por delante de la "cuerda" de tambores que llegan a superar los cien tamborileros.
Cada agrupación se diferencia de otra, además de por el color de su vestimenta, por la forma, ritmo y sonido del toque del tambor, la "clave" en el desfile de Llamadas.

Una de las particularidades del desfile es que el 95 por ciento de los participantes no recibe paga alguna, y el resto, integrado por los directores de los grupos y sus principales figuras se reparten los premios que otorga la organización para los mejores.
La fiesta popular mantiene su imán para atrapar multitudes en sus cuarenta días de duración.

Qué son las murgas

La definición que el reglamento establece referido a las murgas es el siguiente.

La categoría Murgas es conceptualmente un natural medio de comunicación, transmite la canción del barrio, recoge la poesía de la calle, canta los pensamientos del asfalto. Es una forma expresiva que trasunta el lenguaje popular, con la veta de rebeldía y romanticismo.
La murga, esencia del sentir ciudadano, conforma una verdadera autocaricatura de la sociedad, por donde desfilan identificados y reconocidos, los acontecimientos salientes de la misma, lo que la gente ve, oye y dice, tomado en chanza y en su aspecto insólito, jocoso y sin concesiones y si la situación lo requiriera, mostrará la dureza conceptual de su crítica, que es su verdadera esencia.

La esencia de la murga

El contexto del libreto, así como la crítica social, tendrá un nítido sentido del ingenio, picardía y autenticidad. La veta de protesta punzante, irónica, aguda, mordaz, inteligente y comunicativa, es la estructura y la esencia de la murga.
El panfleto político o demagogia, como elementos integrantes de la misma, le retacean creatividad y la despojan de la natural y espontánea autenticidad popular.
La mística de la murga se mantiene en la medida de una natural autenticidad del libreto, que trasmite y logra crear una corriente fluida de comunicación con su auditorio, integrándolo y haciéndolo participar espiritualmente de sus canciones y hechos.

Movimiento constante

Distingue a la murga la mímica, la pantomima, la vivacidad, el movimiento, el contraste, la informalidad escénica y lo grotesco. La sincronización de movimientos se conceptuará válida si ésta diera brillantez al espectáculo y no atentara contra la idiosincrasia de la murga.
La sátira como diferentes situaciones creadas en la murga, pasan a través de todas las categorías, ya que ésta, en su creatividad permanente, parodia situaciones o personajes y realiza humoradas, a través de su libre inventiva.
Sus textos estarán apoyados por músicas popularmente conocidas o inéditas, teniendo la posibilidad de realizar su propia música, si así lo quisiera.
La inercia, inacción y en definitiva quietismo, serán factores de empobrecimiento general del espectáculo.

Accesorios fundamentales

La pintura o maquillaje del rostro es fundamental para contribuir al complemento del vestuario, el que a su vez, con su originalidad mantendrá viva su verdadera identidad.
La murga deberá presentar originalidad y colorido, destacándose por la representación de personajes llamativos, sus dichos, modismos y situaciones. En suma, auténtica chispa popular, a través de las cosas vividas. Podrá utilizarse todo tipo de instrumentos de percusión que den un respaldo rítmico a los tradicionales bombo, platillo y redoblante sin limitaciones de tiempo. La guitarra tendrá un máximo de quince minutos. Otro tipo de instrumentos musicales (cuerdas, vientos, teclados etc.), sólo podrán utilizarse en un máximo de diez minutos del total de la duración del espectáculo.

Quien contagia la alegría

La murga podrá entrar en pleno en escena, siendo muy importante el papel del director que encabezará la movilidad contribuyendo al contagio de sus compañeros.
La canción de retirada trasmitirá el tradicional mensaje evocativo, romántico, comunicativo y/o ejemplarizante, o se podrá referir, en sentidos homenajes a hombres y hechos que hayan sido de trascendencia histórica o popular, cuya relevancia podrá estar situada en los diferentes ámbitos de la historia que ha hecho perdurar a esta expresión carnavalesca indefinidamente en el tiempo. La escenografía será optativa, estableciéndose que la misma no calificará en los puntajes del Concurso Oficial.

La noche final

La tradicional, la emotiva, la más importante para los carnavaleros, actúen o sean espectadores, la noche de las ilusiones, de la angustia, de la alegría desbordante de la desilusión más dura, será esta noche, la noche de los fallos.

Ni la modificación reglamentaria que sólo deja luego de la liguilla a un cúmulo reducido de conjuntos disputando los lugares más importantes del certamen, ha logrado hacerle perder ese sabor tan especial tan entrañable a todos los amantes de la fiesta de Momo y que ha generado en su entorno, a lo largo de los años.

Aun quienes no participen de la fiesta, de los que no están "ni ahí" con el carnaval y sus festejos, estarán pendientes de los resultados que a través de las transmisiones radiales punto a punto, conjunto a conjunto, categoría a categoría se vayan conociendo.

El salón Dorado de la Intendencia Municipal de Montevideo, a partir de la finalización de la actuación del último conjunto que esta noche aborde el escenario del Ramón Collazo, será el referente de todos.
Allí se estará dilucidando el concurso, allí se estarán escrutando los puntajes otorgados por el jurado durante casi treinta noches, de grandes realizaciones, de grandes espectáculos en el Ramón Collazo del Parque Rodó.


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